Esta guía tiene por fin explicarle el seguro de vida que algunas empresas contratan para proteger a su personal y su familia. De esta manera, Ud. podrá conocer qué protección le da este seguro y cuáles son los derechos que tiene, ya sea como empleador que contrata un seguro de vida colectivo o como empleado asegurado.

Si no encuentra la información que necesita, por favor envíenos su consulta por correo electrónico adacu@adacu.org.ar..

El seguro de vida colectivo para empleados es el que contrata un empleador para que la aseguradora pague una suma de dinero a las personas que nombra el trabajador, si éste fallece.

Todos los seguros de vida colectivos determinan una suma de dinero en caso de muerte del empleado. Algunos incluyen una suma de dinero si el empleado se invalida en forma total y permanente; otros, un seguro adicional en caso de muerte o incapacidad total o parcial por accidente.

Los seguros de vida colectivos también pueden fijar beneficios en caso de enfermedad, de pérdida de ingresos por internación, de desempleo involuntario y otros. Pero, en estos casos, hay que analizarlos muy detenidamente porque a veces aparentan dar beneficios que son muy limitados.

En realidad sí, todos los empleados en relación de dependencia tienen un seguro de vida colectivo porque es obligatorio.

Los empleados en relación de dependencia del sector privado tienen el seguro de vida colectivo obligatorio que estableció el Decreto 1567/74 por el cual, si muere el trabajador, la aseguradora debe pagar a las personas que nombre el empleado una suma de dinero que se actualiza periódicamente y que en el mes de abril de 2013 era de $ 12000. Por este seguro, el empleador debe pagar $ 2,46 por mes por cada empleado.

Los empleados del Estado también tienen un seguro de vida colectivo obligatorio establecido por la Ley 13003 cuya suma asegurada es de $3800 en caso de muerte o invalidez total y permanente del trabajador. Por este seguro el empleado debe pagar $3,8 por mes.

Sí. Muchos empleadores contratan voluntariamente seguros de vida colectivos para sus empleados.

También, muchos sindicatos tienen en los convenios colectivos de trabajo, seguros de vida obligatorios que pagan los empleados, los empleadores o ambos.

Algunos de estos seguros convencionales pueden tener precios mucho más altos que los corrientes en plaza, por ello es conveniente verificar si el precio es el correcto, es decir si está dentro de los márgenes que indicamos en la respuesta a la pregunta 1.23. Si el precio es mucho más alto, puede representar una conducta abusiva del contratante del seguro.

En los seguros de vida colectivos obligatorios; doce mil pesos ($12000) o tres mil ochocientos pesos ($3800) si se trata de la muerte de un trabajador en relación de dependencia del sector privado o del Estado, respectivamente.

Pero en los seguros de vida colectivos que contrata voluntariamente el empleador, la suma que paga la aseguradora puede ser un múltiplo de sueldos (por ejemplo 20 o 30 sueldos). Por ejemplo, si un empleado tiene un sueldo de $8000 y el capital asegurado es de 20 sueldos, el capital asegurado inicial será de $160000 y se irá elevando de acuerdo con los aumentos de sueldo que el empleado vaya recibiendo. También la suma del seguro puede ser un importe fijo, pero no es conveniente porque se irá desactualizando con la inflación.

Lo que se paga por un seguro de vida se llama "suma asegurada", "capital asegurado", "prestación" o "beneficio".

Algunos seguros de vida colectivos le dan la posibilidad al asegurado de aumentar su suma asegurada. En este caso, el precio del seguro aumentará proporcionalmente a la suma asegurada.

No cuando la suma asegurada está fijada en un múltiplo de sueldos (por ejemplo 20 o 30 sueldos) y el precio del seguro es un porcentaje de esa suma asegurada ya que, al aumentar el sueldo, aumenta la suma asegurada y el precio en la misma proporción.

Esto no sucede cuando la suma asegurada es una suma fija. En estos casos, aunque el sueldo aumente, la suma asegurada va a seguir siendo la misma.

Por todo esto, es muy importante que el seguro de vida colectivo que contrate el empleador tenga como suma asegurada un múltiplo de sueldos (por ejemplo 20 o 30 sueldos).

Si Ud. es un empleado y tiene una familia que mantener, piense en qué situación quedaría si Ud. fallece.

Seguramente Ud., como la mayoría de nosotros, morirá cuando sus hijos sean grandes y puedan valerse por sí mismos y su pareja cobrará una pensión, pero todos conocemos casos de personas a las que la muerte las sorprendió cuando sus hijos eran chicos y sabemos las penurias que esas familias tuvieron que pasar.

También hay casos en los que es conveniente que el empleado cuente con un seguro de vida porque hay otras personas que dependen económicamente de él, ya sea el cónyuge, los padres o un familiar enfermo, entre otros.

Si Ud. tiene un seguro de vida, su familia o las personas que Ud. decida cobrarán una suma de dinero que los ayudará a seguir adelante en caso de que se produzca su muerte.

En sus comienzos, los empleadores contrataban un seguro de vida colectivo para sus empleados como un beneficio laboral y una forma de retenerlos. En esa época, el precio del seguro generalmente lo pagaba solamente el empleador.

Actualmente, los empleadores siguen contratando el seguro como un beneficio para sus empleados, pero sólo pagan una parte del precio o directamente se lo descuentan todo de los haberes de los empleados.

Hay otros casos en los que el empleador contrata el seguro de vida colectivo para el caso de tener que pagar una indemnización por fallecimiento o invalidez total de sus empleados. En este caso, él es el que paga todo el precio del seguro pero la suma asegurada la debe usar para pagar las indemnizaciones laborales por fallecimiento o incapacidad absoluta del trabajador y el resto si lo hay debe dárselo a las personas que nombre el trabajador o a los herederos del trabajador.

El empleador es el que contrata el seguro de vida colectivo para sus empleados. Él es el que discute las condiciones y el precio del seguro con la aseguradora.

Contratado el seguro, el empleador:

  1. a) invita a sus empleados a adherirse al seguro. Los empleados pueden aceptar o denegar la invitación;
  2. b) con relación a los que adhieren al seguro, paga el precio correspondiente a la aseguradora, ya sea que se haga cargo total o parcialmente del precio del seguro o que se lo descuente a sus empleados del sueldo;
  3. c) puede acordar con la aseguradora la modificación de las condiciones y el precio del seguro;
  4. d) es el único que tiene relación directa con la aseguradora hasta que se produzca la muerte del empleado asegurado. Desde que se muere el asegurado, los beneficiarios nombrados para cobrar el seguro pueden hacer el reclamo directamente a la aseguradora;
  5. e) puede dar por terminado el contrato de seguro para todos sus empleados.
  6. Algunos empleadores cambian las condiciones y el precio del seguro, cambian de aseguradora o dan de baja el seguro perjudicando a sus empleados. Esto puede constituirse en una conducta abusiva.

El empleado puede adherirse al seguro de vida colectivo contratado por su empleador.

Si el contrato establece que el precio lo paga el empleado, el empleador se lo va a descontar de su sueldo, indicándoselo en el recibo de sueldo con un rubro que dice "Seguro de vida colectivo" o nombre similar.

El empleado es el que nombra a la o las personas que van a cobrar el seguro en caso de que muera (en seguros, se llaman ‘beneficiarios’).

El seguro lo cobrarán la o las personas que el empleado quiera. Son los que en el lenguaje de seguros se conocen como ‘beneficiarios’.

El empleado nombra a los beneficiarios en un formulario o simplemente en una nota con su firma que debe estar en poder de la aseguradora y que no exige ninguna formalidad.

El empleado puede nombrar para cobrar el seguro a cualquier persona, ya sea una entidad de bien público, un amigo, su primer novio/a, etc., pero RECUERDE: el seguro de vida está hecho para apoyar a los que pierden los ingresos como consecuencia de su muerte, es decir, a los que dependen económicamente del empleado, que pueden ser sus hijos, su pareja o sus padres, es decir, su familia.

Para nombrar a la o a las personas que van a cobrar el seguro, el empleado no tiene ninguna limitación legal, puede elegir libremente.

Sólo en el caso de que no quiera que la indemnización sea repartida por partes iguales entre todas las personas designadas, en cuyo caso, el empleado puede elegir libremente cuánto dinero y cómo lo recibirán las personas que nombró (llamados ‘beneficiarios’).

Sí, el empleado puede ir modificando las personas que nombró para cobrar el dinero del seguro (que en lenguaje de seguros se llaman ‘beneficiarios’) cuantas veces quiera y necesite. Simplemente debe enviar una nota con su firma a la aseguradora indicando el cambio de beneficiario y debe conservar una copia en donde conste que la aseguradora la recibió y la fecha en que lo hizo.

Si el empleado no nombró a ninguna personas para cobrar el dinero (que en lenguaje de seguros se conocen como ‘beneficiarios’) automáticamente sus herederos legales serán declarados beneficiarios. Y serán: primero sus hijos y luego su cónyuge; si no tiene, sus padres, y, sino, sus hermanos o sus abuelos; siguen sus sobrinos o sus tíos y por último sus primos o sobrinos nietos.

Si alguna de las personas que nombró beneficiaria para cobrar el seguro fallece antes que el empleado, el dinero que le correspondía se repartirá proporcionalmente entre los otros beneficiarios.

Si no hay otros beneficiarios designados por el empleado serán declarados automáticamente como beneficiarios a sus herederos legales (que son: primero sus hijos y luego su cónyuge; si no tiene, sus padres, y, sino, sus hermanos o sus abuelos; siguen sus sobrinos o sus tíos y por último sus primos o sobrinos nietos).

El dinero del seguro será cobrado por los herederos de la persona fallecida que había sido nombrada beneficiaria para cobrarlo en primer lugar.

No. Si el empleado designa a "mis hijos" para que cobren el dinero del seguro sin identificar a cada uno, lo recibirán todos sus hijos vivos al momento del fallecimiento del empleado, inclusive los que, sin haber nacido, estén concebidos.

Si el empleado nombra "a mi cónyuge" o "a mi esposa/o", el seguro lo cobrará quien al momento del fallecimiento del empleado sea el cónyuge del empleado. Ahora bien, si el empleado nombra a su cónyuge con nombre y apellido, será esta persona quien cobre la suma asegurada, aunque ya no sea su cónyuge.

Cobrará el representante legal, es decir, la madre o el padre que quede con vida, o los abuelos o el tutor que designe el juez. ADVERTENCIA: en algunas ocasiones se desconfía de la capacidad de administración de la madre o del padre que cobrará por los hijos menores y se elije a un amigo de confianza u otro familiar pensando que va a administrar mejor la suma asegurada. PIÉNSELO MUY BIEN. Es una decisión muy riesgosa porque, si Ud. designa a un amigo, él va a ser el dueño del dinero y una vez que el asegurado murió, quién sabe si ‘recuerda’ el motivo por el que fue nombrado. Piense que los hijos menores quedarán bajo responsabilidad de su madre o padre, quien deberá encargarse de ellos y, para eso, lo ideal es que cuente con el dinero del seguro.

No. En principio, el empleador que contrata el seguro no puede ser la persona que lo cobre en caso de que fallezca el trabajador. Sin embargo, hay solamente tres excepciones:

  1. a) Cuando el empleador sea una de las personas aseguradas dentro del grupo en un seguro colectivo de accidentes y por los accidentes que sufra el empleador en su persona;
  2. b) Cuando el empleador contrate el seguro y sea él quien pague exclusivamente el precio del seguro. En este caso el empleador recibe la suma asegurada para pagar las indemnizaciones laborales por muerte o incapacidad absoluta del trabajador que prevén los artículos 248 y 212 de la Ley de Contrato de Trabajo. Si la suma asegurada es superior al valor de las indemnizaciones laborales, lo que sobre debe ser entregado a las personas designadas beneficiarias por el empleado. En este caso, el empleador no puede quedarse ni siquiera con parte de la suma asegurada.
  3. c) Cuando el empleador contrate el seguro, sea él quien pague exclusivamente el precio del seguro y lo contrata sobre la vida de sus empleados para resarcirse de las pérdidas concretas y demostrables que le origina la muerte o la incapacidad absoluta de sus trabajadores, por ejemplo, lo que gastó en seleccionar y capacitar a esa persona. En este caso es esencial que el empleador demuestre concretamente y en forma documentada los daños padecidos por la muerte del empleado.
  4. En algunas oportunidades no se respetan estas disposiciones que están en la Ley de Seguros, lo que implica una conducta abusiva.

Un seguro de vida colectivo se calcula en función de la edad promedio del grupo de empleados y las sumas aseguradas de cada uno de ellos.

Por lo general, el precio de un seguro de vida colectivo, por cada $1000 de suma asegurada varía, según el precio que cobre cada aseguradora, entre 30 y 60 centavos por mes, aproximadamente. Es decir, si el empleado tiene un sueldo de $5000 y la suma asegurada es equivalente a 20 sueldos, tendrá una suma asegurada de $100000 y, por consiguiente, el precio del seguro se encontrará entre $30 y $60 por mes.

Si el seguro se paga en caso de muerte y, además, en caso de incapacidad total y permanente por cualquier causa, el precio se incrementará, aproximadamente, en un 20%. Es decir, si la suma asegurada es de $100000, el precio se va a incrementar entre $6 y $12 para incluir la suma asegurada en caso de invalidez total y permanente.

Si el precio es muy superior a estos valores habrá que ver cómo se justifica ese precio, en caso contrario se está en presencia de una conducta abusiva.

No, el empleador no cobra ninguna retribución o comisión por la contratación del seguro. Contrata el seguro para darle un beneficio a su personal y no puede lucrar con este servicio que le da a sus trabajadores.

No. La aseguradora no puede cambiar el precio del seguro salvo que varíen las condiciones del grupo de empleados asegurado. ¿Qué quiere decir esto? Las aseguradoras establecen en la póliza (contrato) que el seguro comenzará a funcionar cuando se adhieran por lo menos un porcentaje de los empleados del grupo (por ejemplo 80% o 90%). Por eso, si una vez que comenzó a funcionar el seguro, se pierde este porcentaje mínimo de asegurados, la aseguradora puede modificar el precio del seguro o reducir la suma asegurada, notificándolo al empleador contratante con una anticipación mínima de 30 días. Esto se puede hacer al vencer el año durante el cual se produjo la variación del grupo asegurado. Caso contrario es una conducta abusiva.

El empleador está obligado a pagar el precio del seguro a la aseguradora. Lo más común es que el precio del seguro sea costeado por el propio empleado-asegurado y descontado mediante débito en sus haberes. En otros casos, el precio del seguro es costeado por el empleador y en los restantes casos el precio del seguro es costeado por el empleado-asegurado en una parte y por el empleador en otra.

Si al vencimiento del plazo para el pago del precio del seguro no es abonado, comienza "un plazo de gracia de un mes", al cabo del cual, si sigue el incumplimiento del pago, la aseguradora puede dar por terminado el contrato, notificándolo al empleador.

Durante el "plazo de gracia", si se produce la muerte de alguno de los empleados asegurados, la aseguradora debe pagar la suma asegurada a las personas que nombró el empleado-asegurado.

Si, vencido el plazo de gracia, la aseguradora no comunica que rescindió el contrato y sigue facturando las primas del seguro, tácitamente está extendiendo el plazo de gracia aunque no se paguen las primas, por lo que deberá hacerse cargo del pago de las sumas aseguradas por fallecimiento durante los períodos que haya seguido facturando.

No, la aseguradora debe notificar al empleador para que pague el seguro en un plazo de 15 días.

Algunas aseguradoras no cumplen con esta intimación previa. ADA considera que esta es una cláusula abusiva por parte de la aseguradora.

A criterio de ADA, si al empleador le hizo el descuento del seguro al empleado, el precio del seguro ha sido pagado aunque no le haya llegado a la aseguradora.

El seguro de vida colectivo es un contrato que dura un año y que se renueva automáticamente, año tras año, salvo que el empleador o la aseguradora decidan no renovarlo.

El seguro puede terminar por diversos motivos. Entre ellos:

  1. a) cuando el empleado asegurado decide renunciar al seguro, aunque siga trabajando para el mismo empleador;
  2. b) cuando el empleado deja de pertenecer a la empresa que contrató el seguro por cualquier causa: renuncia, jubilación, despido, etcétera;
  3. c) cuando la aseguradora deja de renovar el contrato; es importante aclarar que la aseguradora no puede terminar el contrato sin causa antes de que termine el plazo de un año ni de cada año, desde sus sucesivas renovaciones;
  4. d) cuando el empleador decide no renovarlo;
  5. e) cuando el empleador decide dar por terminado el contrato, dando un aviso previo a la aseguradora.
  6. Algunas aseguradoras dan por finalizado el contrato antes de que se venza el plazo de un año, esto constituye una cláusula y una conducta abusiva.

El empleador como contratante del seguro no puede dar por terminado el contrato sin reemplazarlo por otro en iguales o mejores condiciones para sus empleados, ni modificarlo de manera que perjudique a sus empleados asegurados.

Si lo hace, incurre en una conducta abusiva.

No, si la persona a quien el empleado designó como beneficiario lo asesina, no podrá cobrar el seguro. Su parte se distribuirá entre los restantes beneficiarios.

No. Si el empleado asegurado se suicida voluntariamente dentro de los 3 (tres) años de haber contratado el seguro, las personas que hayan sido nombradas para cobrar la suma asegurada no la recibirán.

Es importante aclarar que el suicidio debe ser voluntario. Por eso, si una persona está enajenada mentalmente cuando se suicida, ese suicidio no es un acto voluntario y la aseguradora deberá pagar el seguro a los beneficiarios.

Además, cabe señalar que la aseguradora debe probar el ‘suicidio voluntario’ del asegurado pues, si no lo hiciera, estaría llevando adelante una conducta abusiva que no sirve para justificar la falta de pago.

Esto aplica en todos los seguros de personas, salvo en la mayoría de los seguros obligatorios, como el de los empleados del sector privado, en el cual la aseguradora debe pagar aunque el trabajador se suicide voluntariamente.

No, la aseguradora no paga si el empleado asegurado muere en una empresa criminal, es decir, cometiendo un delito, pero debe probar acabadamente que el asegurado estaba tratando de o cometiendo un delito, pues, si no lo hace, la aseguradora estaría llevando adelante una conducta abusiva que no es válida para justificar la falta de pago del capital asegurado a los beneficiarios.

La aseguradora no paga si al empleado asegurado le aplican legítimamente la pena de muerte.

Actualmente no existe la pena de muerte en nuestro país, aunque sí en otros países donde el asegurado puede radicarse y ser condenado.

Si bien la ley de seguros establece que la aseguradora no está obligada a pagar si el que contrató el seguro, en este caso el empleador, mata al asegurado, este supuesto es muy improbable en los seguros colectivos para empleados y, aunque sucediera, es de muy dudosa justicia la solución legal, ya que, por ejemplo, si el empleador mata al empleado, su viuda se queda sin marido y sin seguro por culpa de quien lo asesinó. Esta solución no es justa y sería impugnable judicialmente.

No. La aseguradora tiene solamente cuatro causas válidas para no pagar la suma asegurada en un seguro de vida colectivo para empleados. Estas son:

  1. a) suicidio voluntario del asegurado dentro de los tres años de iniciado el seguro;
  2. b) muerte del asegurado en empresa criminal;
  3. c) muerte del asegurado por aplicación legítima de la pena de muerte;
  4. d) asesinato del asegurado por el empleador contratante del seguro.
  5. No hay otros motivos legales válidos por los cuales la aseguradora no deba pagar un seguro de vida en caso de muerte.

    Pero le ADVERTIMOS: casi todas las compañías de seguros ponen en sus contratos (pólizas) cláusulas mediante las cuales dicen que no pagarán si el asegurado fallece realizando determinadas actividades laborales o deportivas riesgosas que llaman "riesgos no cubiertos".

    ADA (Asociación de Defensa del Asegurado) considera que estas cláusulas son abusivas y, por ello, inválidas.

Sí. Los seguros de vida no tienen limitaciones respecto del lugar donde se produzca el fallecimiento del asegurado. Este está protegido en todo el mundo.

Sí. El empleado puede tener todos los seguros de vida que quiera y, si fallece, las personas que haya nombrado como beneficiarios cobrarán todos los seguros.

Generalmente sí puede continuar asegurado, pero se reducirá el monto del seguro (capital asegurado). Es usual que las sumas aseguradas se reduzcan automáticamente al 50% cuando el empleado asegurado alcanza la edad de 65 ó 70 años, y pueden continuar reduciéndose más adelante, según los casos.

Esta parte de la guía tiene por fin indicarle cómo debe hacer el empleador para contratar un seguro de vida colectivo para sus empleados.

Si no encuentra la información que necesita, por favor, envíenos su consulta por correo electrónico ada@ada.org.ar.

Existen varias formas de contratar un seguro de vida, pero normalmente Ud. tendrá que acercarse a un Productor asesor de seguros (que son vendedores independientes de seguros) o a una compañía de seguros que venda seguros de vida.

Trate de seleccionar varias aseguradoras (2 o 3), si es posible, a través de Productores asesores de seguros.

Empiece las tratativas con todas ellas. Así, en el proceso de contratación del seguro, Ud. las va a ir conociendo mejor. Descarte a las aseguradoras que no quieran darle la información que necesita, a las que no sean claras en las explicaciones que le den o a las que no sean flexibles para adaptarse a las necesidades del seguro que Ud. precisa.

Para seleccionar las aseguradoras que le resulten más convenientes y le generen mayor confianza, le aconsejamos que busque la información que aparece sobre las diferentes compañías en la página web de la Superintendencia de Seguros de la Nación (www.ssn.gov.ar).

En primer lugar, Ud. debe pensar por qué hechos Ud. desea proteger a sus empleados y familia.

El seguro de vida colectivo básico es el que paga una suma de dinero en caso que fallezca el asegurado (por ejemplo el equivalente a 20 o 30 sueldos o una suma fija de $100000 o $200000, etcétera).

A este seguro básico, se le podrá agregar la cobertura de invalidez total y permanente, es decir que la aseguradora paga la misma suma de dinero cuando el trabajador se invalida en forma total y permanente.

También se le puede agregar una cobertura adicional que se llama de "accidentes personales". En esta cobertura adicional la aseguradora se obliga a pagar una suma mayor (generalmente el doble) en caso de que el asegurado fallezca en un accidente.

Existen otras coberturas adicionales como desempleo involuntario, renta diaria por internación, etc. Estas coberturas corresponde analizarlas detenidamente porque a veces no son claramente formuladas o su relación precio-prestación puede no ser conveniente (por supuesto no en todos los casos). Si le ofrecen otra cobertura adicional a la de muerte, invalidez total y permanente o accidentes personales, analícelas detenidamente con su productor asesor de seguros o su abogado.

Lo ideal es que la suma asegurada se fije en múltiplo de sueldos. Es decir que, en caso de fallecimiento del trabajador, la aseguradora pague la cantidad de sueldos preestablecidos. Lo común es que la suma asegurada sea un múltiplo de 20 o 25 sueldos del trabajador.

También Ud. puede pedir una suma fija. Pero la ventaja de acordar la suma asegurada en un múltiplo de sueldos es que el seguro mantiene siempre un valor proporcional al salario. Aumenta el salario, aumenta la suma asegurada. Es decir que la suma asegurada no se devalúa en relación con el salario.

La probabilidad de fallecimiento de las personas aumenta con la edad. Por ello el precio de un seguro de vida es más alto cuanto mayor sea la edad del asegurado. Una de las particularidades más interesantes del seguro de vida colectivo es que el precio del seguro para cada asegurado no es el correspondiente a su edad, sino a un promedio de todo el grupo.

Mediante esta forma de calcular el precio del seguro, las personas de mayor edad pagarán un precio por el seguro menor que el que deberían desembolsar en caso de contratar un seguro individual, el que, además, tiene gastos más elevados.

Pero los más jóvenes deberán pagar precios más elevados que los que corresponden a su edad. De todas formas, en la mayoría de los casos pagarán menos que si contrataran un seguro de vida individual.

Para calcular el precio del seguro, la aseguradora utiliza tablas de mortalidad de grupo, las que reflejan probabilidades de fallecimiento de las personas a cada edad.

Además de la edad, el precio del seguro puede variar de acuerdo con el estado de salud y las actividades que realicen los trabajadores del empleador. Cuanto peor sea su estado de salud, más alto será el precio del seguro, y cuanto más riesgosa sea la actividad que realice, más alto será el precio del seguro. Para determinarlo, las aseguradoras utilizan determinadas pautas (llamadas "políticas de suscripción de riesgos") que están contenidas en los "Manuales de evaluación y selección de riesgos" que utilizan. Pero el elemento esencial para determinar el precio es la edad de los asegurados.

El precio de un seguro de vida colectivo se expresa en un tanto por mil de la suma que le va a pagar la aseguradora a los beneficiarios que nombró el trabajador asegurado para el caso en que fallezca. Por ejemplo, $0,60‰ que significa que el precio del seguro es de sesenta centavos cada mil pesos de suma asegurada.

Por lo tanto, si el trabajador gana $6000 mensuales y la suma asegurada es de 20 sueldos ($120000) y el precio es de 60 centavos cada mil por mes, el precio del seguro para esa suma asegurada será de $72 pesos por mes.

A fin de calcular el precio del seguro, la aseguradora le va a solicitar al empleador un listado completo del grupo de empleados, donde conste la fecha de nacimiento y sexo de cada integrante y el sueldo si la suma asegurada se va a fijar como un múltiplo de sueldos.

También le va a pedir una estadística de las personas que murieron en la empresa en los años anteriores.

Sí. El empleador tiene derecho a pedir lo que se llaman "condiciones generales" del contrato donde están todas las obligaciones suyas, de los empleados asegurados y las de la aseguradora. Le recomendamos que lo haga y se tome el trabajo de leerlas, y que luego le pida a su Productor o a la aseguradora que le explique lo que no quede claro. Igualmente, sabe que cuenta con nosotros para ayudarlo a comprender las condiciones del seguro antes de contratarlo (informes@ada.org.ar).

Como las "condiciones generales" suelen tener cláusulas que no se aplican a todos los contratos, pídale al productor o al vendedor de la compañía que le tache todas las que no se apliquen a su futuro contrato, ya que, en caso contrario, le darán un "libro" muy difícil de entender y lleno de cláusulas que no se utilizarán en su contrato.

ADVERTENCIA: si el contrato es poco claro, ya de por sí indica la poca calidad y confiabilidad de la aseguradora con la que Ud. está tratando. Directamente descarte a la aseguradora que no le entregue un ejemplar de su futuro contrato o que no le dé las aclaraciones que Ud. le pida. Sepa además que no entregarle esta información constituye una conducta abusiva.

Además, el empleador debe pedirles a las aseguradoras con las que esté tratando la siguiente información:

  1. a) La tabla de mortalidad que emplean para fijar el precio del seguro. La tablas de mortalidad son estadísticas que indican la mortalidad de las personas a cada edad;
  2. b) qué porcentaje de gastos le van a cobrar por la comisión del Productor de seguros y los gastos administrativos.
  3. ADVERTENCIA: si alguna de las aseguradoras con las que está tratando no le da esta información, ya de por sí indica la poca calidad y confiabilidad de esa compañía.

    Directamente descarte a la aseguradora que no le entregue esta información. Sepa además que no entregarle esta información constituye una conducta abusiva.

Son solamente cuatro las causas por las cuales una aseguradora puede no pagar la suma asegurada a las personas designadas (que en lenguaje de seguros se conocen como ‘beneficiarios’) en un seguro de vida:

  1. a) suicidio voluntario del asegurado dentro de los tres años de iniciado el seguro;
  2. b) muerte del asegurado en empresa criminal;
  3. c) muerte del asegurado por aplicación legítima de la pena de muerte;
  4. d) muerte del asegurado por el empleador que ha contratado el seguro de vida colectivo de empleados.
  5. Además LE ADVERTIMOS: casi todas las compañías de seguros ponen en sus contratos (pólizas) otros motivos por los cuales no pagarán, llamados comúnmente "riesgos no cubiertos", entre los que se encuentran la realización de actividades deportivas o laborales riesgosas, acontecimientos catastróficos (nucleares, guerra, etcétera) o cuando la muerte se produce por culpa grave del asegurado. ADA (Asociación de Defensa del Asegurado) considera que estas cláusulas son abusivas y, por ello, inválidas.

    Si Ud. observa que la aseguradora incluye otros motivos que no son estos cuatro que mencionamos más arriba, trate de negociar con ella con la ayuda de su Productor para que los saquen de su contrato (es decir, de su póliza).

Los plazos de carencia son períodos de tiempo (de 1 mes a 1 año) durante los cuales, a pesar de que se pague el seguro los empleados, no tendrá la protección. Sin embargo, le advertimos que los plazos de carencia pueden considerarse cláusulas abusivas y, por ello, inválidas.

En los seguros de vida colectivos, no es común que la aseguradora solicite declaración de salud o examen médico a los empleados. La forma ‘práctica’ de conocer el estado de salud del empleado es saber si está trabajando o no y no se lo asegura si no está trabajando. Además, estos requisitos encarecen el seguro, motivo por el cual tampoco se los emplea.

Estos trámites sólo se hacen en casos excepcionales, por ejemplo cuando el empleado no estaba trabajando al momento de iniciarse el seguro colectivo porque estaba enfermo.

Si la aseguradora pide examen médico al empleado, su incorporación al seguro colectivo queda supedita a la revisación y a la posterior aceptación de la aseguradora. Dispone la Ley de Seguros que la revisación médica debe efectuarse por la aseguradora dentro de los 15 días de la respectiva comunicación. Si el examen no se efectúa, debe considerarse que la aseguradora no aceptó la incorporación del integrante del grupo asegurado al contrato.

Una vez que la aseguradora reunió y evaluó toda la información que le suministró el empleador, le comunicará al empleador el precio que cobrará por dar el seguro.

Existe un único contrato de seguro (llamado póliza) que queda en poder del contratante. Los integrantes del grupo asegurado reciben certificados individuales de su incorporación a la cobertura.

Ud. debe leer atentamente las condiciones generales y particulares del contrato. Si le surgen dudas, inmediatamente comuníquese con su productor o con la compañía para que se las aclaren.

Si la aseguradora se niega a aclararle las dudas, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, www.ada.org.ar), y consulte la Guía: "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?".

Si llegara a encontrar en el contrato (póliza) algo que no fue convenido, tiene treinta (30) días desde que lo recibió para mandarle una carta a la compañía de seguros y hacer un reclamo por las diferencias. Caso contrario, transcurrido dicho plazo, se entiende que Ud. aceptó la póliza tal cual fue recibida.

Incluir cláusulas o modificaciones no acordadas en los contratos constituye una conducta abusiva de algunas aseguradoras.

El empleador y la aseguradora pueden pactar modificaciones al contrato original. Estas producen efectos en relación con todos los asegurados, sin necesidad de pedirles su aceptación, si los cambios son beneficiosos para ellos. En caso contrario, no podrán ser aplicadas. Asimismo, todos los cambios deben ser informados a los asegurados.

Esta parte de la guía tiene por fin hacerle conocer los principales pasos que debe dar un empleado para incorporarse al seguro de vida contratado por su empleador.

Si no encuentra la información que necesita, por favor, envíenos su consulta por correo electrónico ada@ada.org.ar.

Ud. deberá completar una solicitud de incorporación al seguro en la cual indicará sus datos personales y nombrará a las personas que, en caso de fallecimiento, cobrarán el seguro, quienes se denominan ‘beneficiarios’ en el lenguaje de seguros.

Si necesita más información sobre las personas que puede nombrar beneficiarios, puede leer las respuestas a las preguntas 1.12. a 1.23 de esta misma Guía.

Si Ud. ingresa a un empleo público o privado va a estar asegurado por el seguro de vida colectivo obligatorio desde el momento en que Ud. comience a trabajar.

Pero en los seguros de vida colectivos que no son obligatorios, es decir donde Ud. tiene la libertad de elegir si se incorpora o no, hay dos situaciones distintas.

Si Ud. ingresa a un empleo y la empresa ya tiene contratado un seguro de vida colectivo, Ud. va a estar asegurado desde que se adhiera al seguro mediante la presentación de una solicitud para incorporarse al seguro.

Si Ud. ya está trabajando cuando su empleador decide contratar un seguro de vida colectivo, Ud. y el resto de sus compañeros que quieran estar asegurados, lo van a estar desde el momento en que se reúna el porcentaje mínimo de adhesión que se haya establecido en el contrato de seguro (o póliza). Generalmente, el empleador y la aseguradora acuerdan que el seguro comenzará cuando se logre una adhesión superior al 80 o 90% de todos los empleados.

Además de adherirse al seguro, Ud. va a tener que estar en ese momento en "servicio activo del empleador". ¿Qué es el servicio activo? Es ser empleado y no estar con licencia por enfermedad.

Generalmente no. Recién va a poder incorporarse al seguro cuando pase un mes desde su reincorporación al trabajo y es posible que le pidan una declaración de salud o lo revise un médico.

Generalmente no. Salvo casos excepcionales, en los seguros colectivos no le piden declaración de salud ni examen médico.

Ante las preguntas de la aseguradora, el empleado tiene que contestar con la verdad todo lo que conoce sobre su estado de salud, NO DEBE OMITIR NADA. Siempre debe ser sincero.

El empleado debe leer y completar él mismo la declaración. Porque si el empleado no responde las preguntas con la verdad, la aseguradora podrá decir que su declaración es falsa (esto en seguros se llama ‘reticencia’) y anularle el seguro o, si se produjo su muerte cuando conoce la falsedad, no pagarle o pagarle una suma más baja a las personas que haya elegido para que cobren el dinero del seguro.

En casos excepcionales, sobre todo cuando el seguro comienza y el empleado está de licencia por enfermedad, se puede solicitar una declaración de salud o un examen médico cuando el empleado se reincorpora y antes de aceptar la solicitud de seguro.

Solamente en estos casos la aseguradora puede considerar que su estado de salud representa un riesgo muy elevado y rechazarle su pedido de incorporación al seguro de vida colectivo.

En tal caso, si Ud. quiere saber si el rechazo es justo, pídale a la aseguradora de su empleador una reunión con la persona encargada de evaluar su solicitud de seguro y trate de asistir a ella con su médico personal o el de la empresa. En ese encuentro, con los estudios en mano y la presencia de su médico, pídale al encargado que le explique a qué se debe el rechazo y que le informe cómo llegó a la decisión de rechazar su solicitud, señalando cuáles son los elementos que utilizó para el análisis (estos elementos son los Manuales de evaluación y selección de riesgo, la tabla de mortalidad y los límites de asegurabilidad de la compañía).

En los seguros de vida colectivos de empleados la incorporación es prácticamente automática. Sólo en casos de excepción, sobre todo cuando el seguro comienza y el empleado está de licencia por enfermedad se puede solicitar una declaración de salud o un examen médico cuando se reincorpora y antes de aceptar la solicitud de seguro.

Si la aseguradora no había terminado de analizar su solicitud de seguro actuando en forma diligente quiere decir que Ud. nunca estuvo asegurado y que las personas que designó para cobrar el seguro (que en lenguaje de seguros se denominan ‘beneficiarios’) no tienen ningún derecho a reclamarlo. Pero si la aseguradora ya había analizado su solicitud y no tenía ningún motivo para rechazar el seguro, se debe considerar que el empleado está asegurado y que las personas que designó para cobrar el dinero del seguro sí tienen derecho a reclamarle a la aseguradora una indemnización equivalente a la suma asegurada.

Sí, hoy hay muchas compañías que aseguran a personas con SIDA.

El precio de un seguro de vida colectivo varía de acuerdo con los tipos de seguros que incluya (muerte, invalidez total y permanente, accidentes personales, etcétera), de acuerdo con la suma que tiene que pagar la aseguradora (por ejemplo la suma equivalente a 20 sueldos), con la edad de los empleados asegurados y, en menor medida, con el tipo de actividad que realizan.

Para dar sólo un ejemplo: si el trabajador gana $ 6000 mensuales y la suma asegurada es equivalente a 20 sueldos (es decir una suma asegurada de $ 120000 que pagará la aseguradora en caso de muerte del trabajador) y el precio es de sesenta centavos ($0,60) cada mil de suma asegurada, el precio que deberá pagar el asegurado es de setenta y dos pesos ($72) por mes.

El seguro se va a descontar de su sueldo, figurando el descuento en el recibo. El empleador debe girar a la aseguradora el dinero que le retuvo mensualmente. Esto sucederá si el precio del seguro lo va a pagar Ud. en todo o en parte (como sucede la mayoría de las veces). Si el seguro no lo paga Ud. sino su empleador, éste le envía el dinero directamente a la aseguradora.

La principal ventaja que Ud. va a tener, es proteger a su familia en caso de fallecimiento. Si el seguro también fija el pago de una suma en caso de invalidez total y permanente, Ud. contará con una suma si le ocurre esa contingencia y no será una carga para su familia.

Otra ventaja que brinda este seguro es que no se desactualiza por la inflación si la suma asegurada se fija en múltiplo de sueldos (por ejemplo 20 o 30 sueldos).

También este seguro tiene muy pocos gastos y a las personas de mayor edad le resulta mucho mas económico que un seguro individual, aunque, para los más jóvenes, resulta más caro.

Además, el precio del seguro, hasta la suma de $ 1300 por año, se puede descontar de la base imponible del impuesto a las ganancias.

Existe un único contrato de seguro (llamado póliza) que queda en poder del empleador contratante del seguro. Los integrantes del grupo asegurado reciben certificados individuales de su incorporación al seguro colectivo.

Además cada empleado asegurado tiene derecho a tener una copia de todo el contrato de seguro (o póliza).

Lo ideal es informar a las personas que eligió para cobrar el seguro (que en lenguaje de seguros se denominan ‘beneficiarios’) que Ud. está protegido por un seguro de estas características para que, llegado el caso, lo puedan reclamar. La aseguradora no tiene la obligación de avisar a los beneficiarios que Ud. cuenta con el seguro; por eso, evite que la aseguradora se quede con el dinero por el cual Ud. pagó un precio.

Esta parte de la guía tiene por finalidad explicarle todos los pasos que tiene que tomar Ud. como beneficiario de un seguro de vida colectivo para empleados, es decir como la persona nombrada para cobrar el seguro luego del fallecimiento del asegurado. También le vamos a indicar los problemas que se le pueden presentar y cómo resolverlos.

Si no encuentra la información que busca, por favor envíenos su consulta por correo electrónico ada@ada.org.ar.

Sí, todos los empleados que trabajan en relación de dependencia en la actividad privada o en el Estado Nacional tienen un seguro de vida colectivo porque es obligatorio.

Si trabajan en la actividad privada, la suma asegurada es de doce mil pesos ($12000), pero es de tres mil ochocientos pesos ($3800) si trabaja para el Estado Nacional.

Por ello, cuando haga los trámites ante el empleador de su cónyuge, conviviente, padre, madre o hijo fallecido para cobrar los sueldos y las indemnizaciones laborales por muerte, no se olvide de solicitar el pago del seguro de vida obligatorio, porque lo más probable es que su cónyuge, conviviente, padre, madre o hijo fallecido lo haya nombrado beneficiario del seguro, es decir lo haya designado para que cobre el seguro.

Los empleados públicos de las provincias también tienen seguros de vida obligatorios que varían de acuerdo con cada provincia.

Recuerde que el cobro de estos seguros obligatorios no excluye el cobro de las indemnizaciones laborales, ni del beneficio laboral o de la seguridad social, ni de otros seguros de vida. TODOS ESTOS BENEFICIOS SE SUMAN, NINGUNO ELIMINA A OTRO.

Si el empleador no contrató el seguro colectivo obligatorio, él debe pagar la suma asegurada de su bolsillo.

Si su cónyuge, conviviente, padre, madre o hijo fallecido trabajaba como empleado de comercio, en la industria plástica, en la industria metalúrgica, en la construcción o en otras muchas actividades, tiene un segundo seguro de vida colectivo obligatorio que se establece en las convenciones colectivas de trabajo, cuya suma asegurada es, generalmente, superior al seguro de vida obligatorio que mencionamos en la respuesta a la pegunta 4.1.

Por eso, cuando concurra a ver al empleador del familiar fallecido, consúltele sobre la existencia del seguro de vida contratado por intermedio del sindicado, o averígüelo con el delegado o con algún compañero de trabajo de la persona fallecida o directamente vaya al sindicato al cual pertenecía su cónyuge, conviviente, padre, madre o hijo fallecido.

Si su cónyuge, conviviente, padre, madre o hijo fallecido trabajaba como empleado en relación de dependencia, puede haber adherido a un seguro de vida colectivo de empleados contratados por su empleador.

Por eso, cuando Ud. va a cobrar los salarios e indemnizaciones laborales de su cónyuge, conviviente, padre, madre o hijo fallecidos, puede averiguar si el empleador había contratado un seguro de vida colectivo para sus empleados y si su cónyuge, hijo o padres fallecidos habían adherido al seguro y si lo habían nombrado a Ud. como beneficiario.

Además, Ud. puede revisar el recibo de sueldo de la persona fallecida y fijarse si entre los descuentos figura algún rubro que diga "seguro de vida" o "seguro de vida colectivo" o "seguro…" y el nombre de una compañía de seguros, o abreviaturas como "seg. vida", "seg. col. vida" o similares. Si figuran, es muy probable que tenga un tercer seguro de vida colectivo. En ese caso, pregunte al empleador de la persona fallecida a qué seguros corresponden esos descuentos para pedir que se los paguen.

Si su cónyuge, conviviente, padre, madre o hijo fallecido tenía una tarjeta de crédito y una cuenta bancaria, revise bien los resúmenes y si allí encuentra descuentos que hagan alusión a seguros o seguros de vida, consulte a la tarjeta o al banco a qué seguros corresponden.

Finalmente, la persona fallecida puede haber contratado un seguro de vida individual (ver Guía de Seguro de vida Individual). Por eso, si Ud. encuentra cualquier papel que haga alusión a un seguro de vida préstele atención. Estos papeles pueden ser un contrato de seguro (llamado ‘póliza’) individual, que generalmente viene en una carpeta con un cuadernillo en su interior, o una simple hoja cuando es un certificado de incorporación individual a un seguro de vida colectivo de empleados. También puede encontrarlo en algún recibo de pago referido a un seguro de vida.

Nadie. Lo más común es que la aseguradora no le informe que tiene un seguro para cobrar. Es Ud. quien debe informarle a la aseguradora que murió el asegurado y que Ud. es la persona a la que le corresponde cobrar el seguro, es decir, el ‘beneficiario’.

Las aseguradoras deberían informar a los beneficiarios cuando tienen los datos para hacerlo, pero muchas no lo hacen, lo cual es una conducta abusiva.

Sí, es probable que le pase eso. Lo normal es que el asegurado informe que tiene un seguro de vida a la persona que ha nombrado como beneficiario para que pueda cobrarlo en caso de que muera.

Pero, sucede frecuentemente que, al morir el asegurado, sus familiares no saben de la existencia del seguro.

También pueden ignorar la existencia del seguro porque el asegurado no se los informó, porque no quiso hablar de su muerte y angustiar a su familia o, directamente, porque él nunca supo que tenía un seguro de vida.

La Superintendencia no tiene un registro o base de datos donde figuren todos los contratos de seguros de vida ni individuales, ni colectivos (llamados ‘pólizas’ de seguros de vida), pero puede enviar una circular a todas las compañías de seguros para que le informen si determinada persona estaba protegida por un seguro de vida colectivo para empleados y a quienes nombró para cobrarlo.

Tenga en cuenta, igualmente, que algunas aseguradoras negligentes o que actúan de mala fe pueden informar a la Superintendencia de Seguros que no existe el seguro cuando sí existe, lo que constituye una conducta abusiva.

Por esto último, le recomendamos que, aunque la Superintendencia le conteste que Ud. no tiene seguros para cobrar, continúe con su búsqueda, ya que aún es posible que sí tenga alguno.

Si se trata de un seguro de vida obligatorio para empleados de la actividad privada la suma asegurada es de $ 12000 y si se trata de empleados que trabajan para el Estado Nacional la suma asegurada es de $ 3800.

Si se trata de un seguro de vida colectivo contratado voluntariamente por el empleador o el sindicato, puede ser que el trabajador fallecido haya recibido un "certificado de incorporación al seguro de vida colectivo", allí tendrá la suma asegurada que debe cobrar.

Si no tiene el "certificado de incorporación" Ud. debe consultarle al empleador o al sindicato del trabajador fallecido pues ellos pueden ser los contratantes del seguro y son los que le van a informar cuál es la suma asegurada que corresponde cobrar.

Desde ya. Ud. tiene derecho a pedirle a la aseguradora una copia completa del contrato (‘póliza’), y ésta tiene la obligación de entregársela. Es más: si la compañía se niega, puede obligarla a que lo haga.

Si la aseguradora se niega a entregarle la póliza, le recomendamos que recurra a su abogado o al ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?"

Si en las averiguaciones que Ud. hace encuentra respuestas evasivas, contradictorias o que simplemente le generan dudas, busque un asesoramiento especializado.

Le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar), quienes lo asesorarán jurídicamente para que agote todos los medios hasta saber si tiene o no un seguro de vida para cobrar.

NUNCA SE QUEDE CON UNA DUDA, ASESÓRESE, Y SI NO QUIERE CONTINUAR LAS INVESTIGACIONES, DELÉGUELAS A SU ABOGADO.

El fallecimiento debe ser informado a la compañía de seguros.

El fallecimiento del asegurado también puede ser informado al empleador que contrató el seguro. En este caso, la información se toma como presentada, desde el momento en que es recibida por la aseguradora, porque el empleador no es un representante de la aseguradora, sino el que contrató el seguro, motivo por el cual no representa a la aseguradora. Sin embargo, jurisprudencia cada vez más abundante, indica que la información del fallecimiento del asegurado realizado al empleador, tiene la misma validez que la formalizada a la aseguradora.

Cualquier persona puede informar el fallecimiento del asegurado a la aseguradora. En general, lo hacen las personas designadas para cobrar el seguro (llamados beneficiarios), quienes normalmente son los familiares del asegurado. Pero cualquier persona puede ir a la compañía de seguros e informar el fallecimiento del asegurado, y la aseguradora tiene la obligación de recibir esta información para poder tramitar el pago de la suma asegurada.

Algunas aseguradoras sólo aceptan el informe de la muerte del asegurado si es realizado por los ‘beneficiarios’, lo que constituye una conducta abusiva.

Ud. tiene que informar la muerte del asegurado dentro de los tres días corridos desde que supo que tiene el seguro para cobrar, salvo que haya causas justificadas que le impidan informarlo en ese tiempo (por ejemplo, que Ud. se haya visto realmente impedido de comunicarse con la aseguradora por problemas de salud o por cualquier otro motivo ajeno a su voluntad).

Tenga en cuenta que, generalmente, las pólizas de seguros de vida no fijan un plazo para informar la muerte del asegurado, sino que dicen, por ejemplo, "a la brevedad" o "en el menor plazo posible". En estos casos, Ud. tiene el plazo de un año para informar la muerte del asegurado. Ese año se cuenta desde que Ud. supo de la existencia del seguro, pero no puede superar los tres años desde el fallecimiento del asegurado.

Si no informa la muerte del asegurado a la aseguradora en el plazo indicado, Ud. pierde el derecho a cobrar el seguro.

Esto es lo que dice la Ley de Seguros. Sin embargo, cuando la aseguradora aplica esta disposición legal automáticamente puede cometer una grave injusticia. Por eso, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?"

Para informar la muerte del asegurado no existen formalidades especiales, aunque le recomendamos que siempre lo haga de alguna manera en que le quede una constancia de que lo informó. Por eso, la comunicación del fallecimiento la puede realizar, por ejemplo, por medio de una nota (de la cual Ud. tiene que quedarse con una copia con sello de recepción de la aseguradora en la que se indique la fecha en que fue presentada) o por una carta documento.

Habitualmente, la aseguradora le va a pedir que complete un formulario que suele llamarse "Declaración del beneficiario sobre la muerte del asegurado", en el que le piden toda la información que tenga sobre las circunstancias en que falleció el asegurado y sobre su última enfermedad.

Ud. deberá responder con la verdad todo lo que se le pregunte en este formulario.

La aseguradora puede pedirle que complete un formulario comúnmente denominado "Declaración del beneficiario sobre la muerte del asegurado", que le entregue copia de la partida de defunción del asegurado y los últimos recibos de sueldo del empleado fallecido. Ud. deberá completar el formulario de una manera veraz, es probable que tenga la partida de defunción del asegurado y los duplicados de recibo de haberes. Pero si no tiene la partida de defunción ni los recibos de haberes no está obligada a conseguirlos.

Tampoco está obligada a conseguir otros documentos que a veces piden las aseguradoras, por ejemplo un formulario llamado "Declaración del médico sobre la muerte del asegurado" completado por el médico que atendía al asegurado.

Es importante remarcar que Ud. no está obligado a buscar información o documentos que no tenga en su poder. Repetimos: sólo tiene la obligación de dar la información que Ud. tenga y los documentos que estén en su poder. No hay obligación de realizar investigaciones para la compañía de seguros, ni de buscar documentos en juzgados, hospitales, oficinas, etcétera. La aseguradora está facultada por la ley para hacer estas investigaciones por sus medios.

Pese a ello, algunas aseguradoras piden documentación que no está en poder del beneficiario, por ejemplo las historias clínicas o causas penales con motivo del fallecimiento del asegurado. Esto constituye una conducta abusiva.

Para pedirle más información o documentos, la aseguradora sólo tiene quince días corridos contados desde que Ud. le informó la muerte del asegurado.

Solamente si esa historia clínica está en su poder. Generalmente la historia clínica del asegurado está en la clínica u hospital donde se atendió. Ud. no tiene ninguna obligación de ir a la clínica u hospital donde está la historia clínica para pedir una copia y llevársela a la aseguradora. La ley le da a la aseguradora el derecho de revisar la historia clínica y todos los documentos relacionados con la muerte del asegurado. A lo sumo, en caso de que la clínica u hospital le nieguen la historia clínica a la aseguradora, si Ud. era familiar del asegurado, podrá entregarle una carta a la aseguradora autorizándola a revisar la historia clínica.

Algunas aseguradoras, sin embargo, solicitan la historia clínica a quien reclama el pago del seguro, lo que, entendemos, constituye una conducta abusiva.

No, no puede pedirle copia de la causa penal ni de cualquier otro documento, salvo que Ud. lo tenga en su poder. La aseguradora tiene derecho a hacer toda clase de investigaciones en cuanto a las causas de la muerte del asegurado, siempre que estén plenamente justificadas por su necesidad de conocer cómo murió el asegurado. Dado que la aseguradora es un profesional, debe ejercer esta facultad con responsabilidad, prudencia y diligencia.

Ud. no está obligado a conseguir copia de la causa penal para la aseguradora. Si la aseguradora se la solicita entendemos que ello es una conducta abusiva.

Si la aseguradora le pide información o documentación que Ud. no tiene en su poder, el pedido es inválido y, por tal motivo, después de quince días corridos la aseguradora quedará obligada a pagarle el seguro.

Si, a propósito, es decir, con la intención de cobrar lo que no le corresponde, Ud. presenta pruebas falsas o no presenta lo que le pide la aseguradora y está en su poder, pierde el derecho a cobrar el seguro.

La aseguradora tiene un plazo de quince días corridos, contados desde que fue informada de la muerte del asegurado o desde que recibió la información y documentación complementaria que Ud. debía presentarle para pagar el seguro.

Algunas aseguradoras pagan después de los quince días, lo que constituye una conducta abusiva.

Si dentro de los quince días de informada de la muerte del asegurado la aseguradora no le paga ni le pide información o documentación adicional, o le pide información o documentación que Ud. no tiene, se considera que aceptó su pedido y está obligada a pagarle.

Normalmente Ud. cobrará en las oficinas de la aseguradora, aunque algunas también le permiten elegir otro lugar de pago. Consulte esto con la aseguradora.

Si el asegurado no designó a ninguna persona para cobrar el seguro (que en lenguaje de seguros se denominan ‘beneficiarios’) o la designación no es válida (por ejemplo por el fallecimiento de la persona designada), se entiende que el asegurado designó a sus herederos, por lo que la aseguradora deberá realizar el pago a estos.

En este caso, no hace falta presentar la declaratoria de herederos que solamente se obtiene después de iniciar y tramitar la sucesión del asegurado, pues resulta suficiente con las partidas de nacimiento o matrimonio, o aquellos documentos que demuestren que Ud. es heredero del asegurado (hijos, padres, hermanos, sobrinos, tíos, primos, y el cónyuge, por cuanto la suma asegurada se asimila a un bien ganancial).

En este caso, la aseguradora le puede pedir que firme una declaración jurada manifestando que no existen otros herederos.

Si la aseguradora le pide la declaratoria de herederos, entendemos que esto constituye una conducta abusiva.

No, salvo para tres casos muy definidos. Estos tres casos son:

  1. 1. Cuando el empleador que contrata el seguro se asegura él mismo, es decir, también es asegurado del seguro de vida colectivo y sufre alguna de las consecuencias previstas en el contrato por las que corresponde cobrar una indemnización por los daños físicos sufridos.
  2. 2. Cuando el empleador contrata un seguro de vida sobre su personal clave y paga las primas correspondientes, en cuyo caso, puede ser beneficiario, pero sólo hasta la suma que represente los perjuicios económicos concretos que la muerte de su personal clave le ha causado (gastos de selección de personal, entrenamiento, etcétera).
  3. 3. Cuando el empleador contratante del seguro paga las primas del seguro y acuerda con la aseguradora que, en caso de fallecer alguno de sus empleados, la suma asegurada se va a aplicar a pagar a los herederos del trabajador fallecido la indemnización laboral por muerte que fija el artículo 248 de la Ley de Contrato de Trabajo o, en caso de invalidez del empleado, al propio empleado asegurado de acuerdo con la indemnización por incapacidad absoluta que establece el artículo 212 de la misma ley.
  4. En el segundo y tercer caso, si la suma asegurada resulta mayor a los perjuicios del empleador o a la indemnización que debe pagar el empleador, el excedente debe ser abonado a los beneficiarios que haya designado el empleado.

Por supuesto. Cuando la aseguradora rechaza el pedido de pago debe hacerlo explicando claramente los motivos del rechazo dentro del plazo de quince días de informada la muerte del asegurado o de recibida la información o documentación que le solicitó y Ud. tenía en su poder.

Algunas aseguradoras rechazan sin explicar claramente los motivos, lo que constituye una conducta abusiva.

Le recomendamos que las comunicaciones con la aseguradora se realicen siempre de alguna forma en que puedan comprobarse posteriormente, es decir, por carta documento o por carta con copia sellada por la aseguradora en la que se indique la fecha del recibo.

Ud. debe dirigir las comunicaciones a la aseguradora. No son válidas las dirigidas al productor de seguros o a otra persona que no sea la compañía de seguros o apoderado que demuestre serlo con un poder dado por la aseguradora.

Esta parte de la guía tiene por finalidad informar a la persona que debe cobrar un seguro de vida colectivo para empleados (que se llama ‘beneficiario’) los motivos que puede invocar una aseguradora para no pagarle. También le diremos si esos motivos son válidos o no y qué tiene que hacer para defender sus derechos.

Para eso transcribimos las principales consultas que hemos recibido al respecto y las respuestas dadas. Si no encuentra la información que busca, por favor envíenos su consulta por correo electrónico ada@ada.org.ar.

La aseguradora tiene un plazo de quince días corridos, contados desde que fue informada de la muerte del asegurado o desde que recibió la información o documentación adicional que le pidió y que Ud. tenía en su poder.

Recuerde que Ud. no está obligado a conseguirle a la aseguradora información o documentación que no tiene en su poder.

Si la aseguradora no rechaza su reclamo dentro de los quince días de informada de la muerte del asegurado o de recibida la documentación o información adicional que le solicitó y que Ud. tenía en su poder, se considera que aceptó el reclamo y queda obligada a pagar el seguro.

El único caso en el cual la aseguradora tiene derecho a no contestar y a no pagar es cuando no existe ningún seguro. Estos casos de excepción son únicamente aquellos en que realmente el reclamo no se corresponde con ninguna protección brindada por la aseguradora (por ejemplo: no tengo ningún contrato de seguro con esa aseguradora y le reclamo el pago de un seguro que nunca existió). En cualquier otro caso, si la aseguradora no responde al reclamo, queda obligada al pago.

Son solamente cuatro las causas por las cuales una aseguradora puede no pagar la suma asegurada a las personas designadas para cobrar un seguro de vida colectivo de empleados:

  1. a) suicidio voluntario del asegurado dentro de los tres años de iniciado el seguro;
  2. b) muerte del asegurado en empresa criminal;
  3. c) muerte del asegurado por aplicación legítima de la pena de muerte;
  4. d) muerte del asegurado a manos de otra persona que ha contratado el seguro de vida sobre la vida del asegurado.
  5. Pero LE ADVERTIMOS: casi todas las compañías de seguros ponen en sus contratos (pólizas) otros motivos por los cuales no pagarán, llamados comúnmente "riesgos no cubiertos", entre los que se encuentran la realización de actividades deportivas o laborales riesgosas, acontecimientos catastróficos (nucleares, guerra, etcétera) o cuando la muerte se produce por culpa grave del asegurado. ADA (Asociación de Defensa del Asegurado) considera que estas cláusulas son abusivas y, por ello, inválidas.

    Algunas aseguradoras no pagan por motivos que, en realidad, no son válidos o están basados en cláusulas y conducta abusivas.

    Si Ud. es víctima de alguna de estas cláusulas o conducta abusivas le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?"

Ud. debe informar la muerte del asegurado a la aseguradora dentro de los tres días (o en el plazo mayor que diga el contrato de seguro, la póliza) desde que conoce que tiene el seguro para cobrar.

El plazo para informar la muerte del asegurado comienza desde que el beneficiario conoció la existencia del seguro, pero no puede superar los tres años desde la muerte del asegurado.

Sin embargo, si la aseguradora pudo tomar conocimiento de la muerte del asegurado por sus propios medios, no tiene derecho a rechazarle su pedido de pago. Tampoco tiene derecho a rechazarle el pago si Ud. no informó la muerte porque estuvo imposibilitado de hacerlo por razones de salud o porque quedó, por ejemplo, incomunicado a raíz de un terremoto o sufrió un accidente y quedó en coma o por cualquier otra causa de fuerza mayor que se lo haya impedido.

Si en alguno de estos casos la aseguradora igual no le paga, eso constituye una conducta abusiva.

En tales casos le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía: "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?"

En principio, la persona nombrada para cobrar el seguro (beneficiario) debe reclamar judicialmente el pago a la aseguradora dentro del plazo de un año contado a partir de: a) que la aseguradora le comunicó que no le pagaría la suma asegurada; b) que la aseguradora recibió la información que le pidió al beneficiario y guardó silencio y c) después de 15 días desde que se le informó a la aseguradora la muerte del asegurado y la aseguradora guardó silencio y no pagó.

Si se cumple este plazo de un año sin haberse reclamado judicialmente la suma asegurada por la muerte del asegurado es probable que la aseguradora no le pague, diciendo que "su acción está prescripta"; es decir que ha pasado el tiempo que tenía el beneficiario para iniciar el juicio.

Sin embargo ADA entiende que esta no es una respuesta legal válida y que esta conducta es abusiva.

Por eso, si le niegan el pago por este motivo, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía: "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?"

En los casos de muertes de asegurados cercanas al inicio o a la terminación del seguro, ya sea del contrato de todo el grupo o del seguro individual de cada empleado, pueden plantearse situaciones conflictivas porque, a veces, la aseguradora no paga por considerar que el contrato o el seguro individual no había comenzado o ya había terminado, cuando el realidad el seguro estaba vigente y la aseguradora debería hacer pagado.

En muchos casos en que la muerte del asegurado se produce en épocas donde no está claro si el seguro había comenzado o ya había finalizado, algunas aseguradoras rechazan el pago cuando debería hacerlo, lo que constituye un conducta abusiva.

Por eso, si le niegan el pago por este motivo, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía: "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?"

La aseguradora puede negarse a pagarle al beneficiario si el asegurado se suicidó voluntariamente antes de cumplirse tres años de tener el seguro o en el tiempo menor que diga el contrato de seguro (póliza).

El suicidio debe ser voluntario y, por esta razón, la aseguradora no puede rechazarle el pago si el asegurado se mató estando en un estado mental que no le permitía comprender el acto o dirigir sus acciones.

Frente a un rechazo por este motivo debe tener en cuenta que es la aseguradora la que debe probar que el asegurado se provocó la muerte y que lo hizo en forma voluntaria. Si no lo hace, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?"

Esta es una situación muy poco frecuente y se produciría si el empleador que contrató el seguro asesina intencionalmente al asegurado por un acto contrario a la ley (no, por ejemplo, si lo mató en defensa propia). En estos casos la ley le da derecho a la aseguradora a no pagar el seguro.

Frente a un rechazo por este motivo debe tenerse en cuenta que es la aseguradora quien debe probar que el asegurado fue asesinado por la persona que contrató el seguro.

Igualmente no es muy justa la solución legal porque, en caso de producirse, los familiares del empleado se quedarán sin un ser querido y sin el amparo del seguro, lo que constituiría una situación injusta.

Si la aseguradora no paga, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?"

Si Ud. es beneficiario y no es la persona que asesinó al asegurado, igual tiene derecho a cobrar el seguro.

Si un beneficiario asesina al asegurado intencionalmente por un acto contrario a la ley (lo cual no incluye, por ejemplo, la defensa propia), no va a cobrar el seguro. Pero en este caso, la aseguradora igual tiene que pagar el seguro a los demás beneficiarios (si los hubiera) y, si no los hay, se considera que son los herederos del asegurado. La parte del beneficiario que cometió el asesinato se reparte entre el resto de los beneficiarios.

Si Ud. no asesinó al asegurado pero igual la aseguradora se niega a pagarle por este motivo, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?"

Si el asegurado murió mientras cometía o intentaba cometer un delito (por ejemplo, estaba asaltando un comercio y fue muerto por la policía) la aseguradora puede negarse a pagar el seguro.

El otro caso cuando el asegurado muere por aplicación legítima de la pena de muerte es muy remoto, porque en nuestro país no existe pena de muerte, pero podría ser el caso de un asegurado argentino pero que cometió un delito en otro país que si la prevea.

Frente a un rechazo por este motivo Ud. debe tener en cuenta que es la aseguradora quien debe probar que al tiempo de su muerte el asegurado estaba cometiendo un delito o que su muerte sea debida a la aplicación legítima de la pena de muerte. Si no lo hace, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?"

En los seguros de vida colectivos de empleados se debe pagar la suma asegurada a las personas nombradas para cobrarla (beneficiarios), aunque el asegurado haya muerto por su culpa; por ejemplo si el asegurado falleció al caerse a un río porque estaba alcoholizado, drogado o bajo los efectos de algún narcótico, o chocó con su automóvil por violar un semáforo en rojo e ir a excesiva velocidad, etcétera. En los seguros de vida colectivos para empleados, la aseguradora debe pagar la suma asegurada aunque el asegurado haya muerto por su exclusiva y grave culpa.

Solamente en los seguros de accidentes personales, de daños y contra la responsabilidad civil, la aseguradora puede negarse a pagar si el asegurado murió por actuar con dolo o culpa grave.

(Para mas información vea la Guía de Seguros de Accidentes Personales)

Incluso cuando el asegurado provoca su propia muerte, igualmente la aseguradora debe pagar, salvo que demuestre que el asegurado se ha suicidado voluntariamente dentro de los tres primeros años de vigencia del seguro.

Por eso, si la aseguradora se niega a pagar un seguro de vida para el caso de muerte diciendo que el asegurado murió por su culpa grave, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, www.ada.org.ar), y consulte la Guía: "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?".

Algunas aseguradoras indican una larga lista de actividades, ya sea laborales o deportivas, en el transcurso de las cuales, si el asegurado fallece, no le pagan la suma asegurada. ADA entiende que ésta negativa a pagar no tiene una justificación válida y, por eso, cuando el asegurado muere en estas circunstancias, la aseguradora debe pagar.

Si la aseguradora no quiere aceptar personas que realicen actividades riesgosas, debe incluir la pregunta en la solicitud de seguro y rechazar la solicitud de seguro en caso de que el asegurado conteste que realiza alguna de estas actividades.

Asimismo, si después de iniciado el seguro, el asegurado decide comenzar a realizar algún tipo de estas actividades, la aseguradora puede negarse a pagar solamente si incluyó estas actividades como agravantes del riesgo y el asegurado no le avisó que iba a empezar a realizarlas.

En síntesis, si la aseguradora alega que no paga porque el asegurado estaba realizando alguna actividad deportiva o laboral riesgosa incluidas como "riesgos no cubiertos", sepa que igualmente debe pagar.

Por eso, si la aseguradora se niega a pagar un seguro de vida para el caso de muerte en estas circunstancias, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, www.ada.org.ar), y consulte la Guía: "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?".

El Decreto Ley 17418 no establece que estas causas justifiquen que la aseguradora no pague la suma asegurada a las personas nombradas para cobrarla (beneficiarios). Por eso, la Asociación de Defensa del Asegurado (ADA) considera que esta cláusula es abusiva y no tiene validez.

Según el Decreto Ley de Seguros, las aseguradoras pueden negarse a pagar la suma asegurada por estas circunstancias sólo en los seguros de daños patrimoniales, pero no en los seguros de vida (entre los que se incluyen los seguros de vida colectivos para empleados).

Si la aseguradora se niega a pagar la suma asegurada porque dice que el asegurado falleció en estas circunstancias, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, www.ada.org.ar), y consulte la Guía: "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?".

La Ley de Seguros no establece que estas causas justifiquen que la aseguradora no pague la suma asegurada a las personas nombradas para cobrarla (beneficiarios). Por eso, A.D.A. (Asociación de Defensa del Asegurado) considera que estas cláusulas son abusivas y no tienen validez.

De acuerdo con el Decreto Ley de Seguros, las aseguradoras pueden no pagar la suma asegurada por estas causas sólo en los seguros de incendio. En el caso de las inundaciones, están previstas dentro de las exclusiones en los seguros de animales.

Si la aseguradora se niega a pagar la suma asegurada porque dice que el asegurado falleció en estas circunstancias, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, www.ada.org.ar), y consulte la Guía "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?".

La huelga no es un delito, todo lo contrario, es un derecho garantizado por la Constitución Nacional en el artículo 14 bis. Por ende, a quien muere participando de una huelga la aseguradora debe pagarle el capital asegurado.

Si la aseguradora se niega a pagar la suma asegurada porque dice que el asegurado falleció mientras participaba en una huelga, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, www.ada.org.ar), y consulte la Guía "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?".

Algunos contratos de seguro (pólizas) de vida colectivos de empleados dicen que la aseguradora tiene derecho a no pagar si el asegurado fallece durante los primeros meses del seguro (en general durante el primer año) como consecuencia de una enfermedad "preexistente", es decir que ya tenía al contratar el seguro, pero sin siquiera haberle pedido una declaración de salud al asegurado, ni revisarlo por un médico y sin considerar si el asegurado realmente tenía conocimiento de la enfermedad.

Si le rechazan el pago por este motivo, sepa que muchos jueces consideran que esta cláusula no es válida y que la aseguradora debe pagarle igual.

Si la aseguradora se niega a pagar la suma asegurada porque dice que el asegurado falleció por una enfermedad "preexistente", le recomendamos que recurra a su abogado de confianza o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la parte 5 de la guía: "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?"

Esta causal para no pagar o pagar menos que la suma asegurada se llama "reticencia".

Se entiende que hay "reticencia" cuando el asegurado, al momento de contratar el seguro, mintió en su declaración de salud o no dio alguna información que le pidió a la aseguradora.

En los seguros de vida colectivos de empleados es muy poco frecuente que se pida una declaración de salud a un empleado que solicita adherirse al seguro. Por este motivo en los seguros de vida colectivos de empleados es poco frecuente que se planeen casos de "reticencia". Sólo se dan, y excepcionalmente, en aquellos casos en que el trabajador estaba con licencia por enfermedad a la fecha de iniciarse el seguro y por eso solicita su adhesión al seguro cuando se reincorpora.

El pedido de una declaración de salud es más frecuente en los seguros de vida individuales, donde sí es posible que el solicitante del seguro haya mentido en su declaración de salud o no haya indicado alguna información que le pidió la aseguradora.

Es un caso muy poco frecuente en los seguros de vida colectivos de empleados que, en el Decreto Ley de Seguros, se llama "agravación de riesgo".

Las circunstancias que agravan el riesgo (por ejemplo deportes extremos, etc) sólo pueden ser invocadas por la aseguradora si están expresa y detalladamente incluidas en el contrato (póliza), lo que no es común en el seguro colectivo. En estos casos, la aseguradora no paga por la muerte del asegurado ocurrida durante la agravación del estado del riesgo, cuando ésta no fue informada a la aseguradora.

Si le niegan el pago del seguro por este motivo, lea el contrato y vea si allí se le exigía al asegurado informar aquello por lo que la aseguradora no le quiere pagar.

Si efectivamente en el contrato la aseguradora le exige que informe ciertos cambios en la vida del asegurado posteriores a la contratación del seguro, estos deberán ser analizados porque, en determinados casos, este pedido puede no ser válido.

Si no tiene la póliza, pídale una copia a la aseguradora. Ésta tiene la obligación de entregársela.

Si el contrato no dice nada al respecto o los cambios que la aseguradora exige que se le informen no son válidos, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar), y consulte la Guía "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?".

Otro motivo de rechazo puede ser la falta de pago de las primas por parte del empleador.

El contrato de seguro de vida colectivo contemplan un plazo de gracia de 30 días para que el empleador contratante del seguro pague las primas, durante el cual se mantiene vigente el contrato y por eso la aseguradora debe pagar la suma asegurada si algún asegurado muerte durante este plazo.

Pero una vez terminado el plazo de gracia, para que el contrato de seguro colectivo de vida de empleados termine y la aseguradora no tenga obligación de pagar las sumas aseguradas por la muerte de los empleados asegurados, debe notificar fehacientemente al empleador que el contrato ha terminado o intimarlo, también fehacientemente, para que pague en 15 días, al cabo de los cuales, también se tendrá por terminado el contrato.

Por el contrario, si la aseguradora no toma ninguna de estas acciones, seguirá el contrato vigente y deberá seguir pagando las sumas aseguradas por la muerte de los empleados asegurados.

Asimismo, la aseguradora no puede excusarse en la falta de pago de las primas cuando el empleador descontó el precio del seguro de los sueldos de los empleados y el empleador contratante no las pagó a la aseguradora. Idéntica solución debe darse cuando el empleador pagó la prima al productor y éste no las rindió a la aseguradora.

En cualquiera de estos casos, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar), y consulte la Guía "¿Dónde, cómo, cuándo y qué debo reclamar?".

Es común que los contratos de seguro digan que los juicios contra las aseguradoras deben ser iniciados en los tribunales del lugar donde estas se encuentran domiciliadas las aseguradoras.

Actualmente, por la Ley de Defensa del Consumidor, Ud. puede elegir iniciar el juicio en los tribunales donde Ud. vive o en los del domicilio de la aseguradora, eso queda a su elección.

Muchas aseguradoras se pueden oponer a esto, lo que para ADA (Asociación de Defensa del Asegurado) constituye una conducta abusiva.

Preguntanos!