Esta guía tiene por fin explicarle cuáles son los distintos tipos de seguros de vida para el caso de muerte que existen para que Ud. los conozca, para hacer más provechosa la consulta que le haga a su productor asesor de seguros o a la compañía con la que quiera contratar, y para que pueda elegir mejor cuál le conviene.

Si no encuentra la información que necesita, por favor envíenos su consulta por correo electrónico adacu@adacu.org.ar.

Es el contrato que Ud. hace con una aseguradora para que, cuando Ud. muera, su familia o quien Ud. elija puedan recibir una suma de dinero.

Hay muchos tipos de seguros de vida que se diferencian según la protección que ofrecen.

Están los seguros para el caso de muerte que, ante su fallecimiento prematuro, protegen económicamente a su familia o a quien Ud. elija, y que son los que refiere esta guía. También están los seguros de retiro para asegurar nuestros ingresos en la vejez.

Algunos seguros de vida brindan protección sólo en caso de que la muerte se produzca como consecuencia de un accidente. Estos son los llamados seguros de accidentes personales.

(Puede ampliar esta información en la guía de Seguros de accidentes personales).

También hay seguros que nos protegen frente a la invalidez por cualquier causa, o sólo cuando es consecuencia de un accidente.

(Puede ampliar esta información en la guía de Seguros de invalidez).

Otros seguros dan protección combinando distintos riesgos (muerte, invalidez, accidentes, etcétera).

Finalmente, resta decir que los seguros de vida se pueden contratar en forma individual (de ellos nos ocupamos en esta guía) o grupalmente (por ejemplo, un grupo de empleados de un mismo empleador). Estos últimos son los seguros colectivos.

(Puede ampliar esta información en la guía de Seguros de vida colectivos).

Hay seguros de vida que se ofrecen como alternativas de ahorro. En estos seguros, parte de lo que Ud. paga es destinado al ahorro y es invertido por la aseguradora.

Hay que tener especial cuidado con este tipo de seguros, ya que la mayoría de las veces la aseguradora no garantiza el valor real de sus ahorros.

Si Ud. tiene una familia que mantener, piense en qué situación quedaría si fallece. Seguramente Ud., como la mayoría de nosotros, morirá cuando sus hijos sean grandes, puedan valerse por sí mismos y su pareja cobre una pensión, pero todos conocemos casos de personas a las que la muerte las sorprendió cuando sus hijos eran chicos y sabemos las penurias que esas familias tuvieron que pasar.

Hay casos en los que se contrata el seguro porque hay otras personas que dependen económicamente de uno, ya sea el cónyuge, los padres a quienes asistimos o un familiar enfermo, entre otros.

Si Ud. tiene un seguro de vida, su familia o las personas que Ud. decida cobrarán una suma de dinero que los ayudará a seguir adelante en caso de que se produzca su muerte.

Ud. puede contratar un seguro de vida por uno o varios años (los llamados seguros de vida temporarios) o para toda la vida (estos se llaman seguros de vida permanentes). Todo depende de la cantidad de tiempo que necesite la protección. Esta necesidad puede ser de cinco, diez, quince o veinte años, e incluso el seguro puede llegar a durar toda su vida, pero los seguros para toda la vida o a muy largo plazo tienen un precio muy alto y si hay inflación se devalúa la suma asegurada. Lo ideal sería que Ud. contrate un seguro por cinco años que pueda renovarse por otros cinco o diez años más, y que cuando lo haga establezca dos cosas: el precio del seguro para las renovaciones subsiguientes y la posibilidad de aumentar la suma asegurada sin estar sujeto a nuevas revisiones médicas.

El seguro lo cobrarán las personas que Ud. quiera. Son las que en el lenguaje de seguros se conocen como beneficiarios.

Ud. los designa a través de una planilla o simplemente a través de una nota con su firma que debe estar en poder de la aseguradora y no exige ninguna formalidad.

Ud. puede designar para cobrar el seguro a cualquier persona, ya sea una entidad de bien público, un amigo, su primer novio, etcétera, pero RECUERDE: el seguro de vida está hecho para apoyar a los que pierden los ingresos como consecuencia de su muerte, es decir, a los que dependen económicamente de Ud., que pueden ser sus hijos, su pareja o sus padres, es decir, su familia.

Para designar a la o las personas que van a cobrar el seguro no existe ninguna limitación legal, Ud. puede elegir libremente.

No es necesario. Ud. podrá elegir libremente cuánto dinero y cómo lo recibirán las personas que designó.

Sí, Ud. puede ir modificando a las personas que designó para cobrar el dinero del seguro cuantas veces quiera y necesite. Simplemente envíele una nota con su firma a su aseguradora indicando el cambio de beneficiario y conserve una copia en donde conste que la aseguradora la recibió y la fecha en que lo hizo, lo que puede realizarse, por ejemplo, a través de un sello o una firma.

ATENCIÓN: hay un caso en el que Ud. no puede cambiar de beneficiario. Es cuando, por ejemplo, Ud. contrata un préstamo y designa como beneficiario a su acreedor por el saldo de la deuda al momento de su fallecimiento, o cuando designa como beneficiario a una persona para pagarle por un servicio que le prestó o por algo que le dio. Esto se llama beneficiario a título oneroso y es el único caso en que Ud. no puede cambiarlo.

No se preocupe, pues si no designó personas para cobrar el dinero serán declarados automáticamente como tales sus herederos legales. Serán primero sus hijos; luego su cónyuge; si no tiene, sus padres, y sino sus hermanos o sus abuelos; siguen sus sobrinos o sus tíos y por último sus primos o sobrinos nietos.

Si alguna de las personas que eligió para cobrar el seguro fallece antes que Ud., el dinero que le correspondía se repartirá proporcionalmente entre los otros beneficiarios.

Si no hay otros beneficiarios designados por Ud., serán declarados automáticamente como tales sus herederos legales (serán primero sus hijos; luego su cónyuge; si no tiene, sus padres, y sino sus hermanos o sus abuelos; siguen sus sobrinos o sus tíos y por último sus primos o sobrinos nietos).

El dinero del seguro será cobrado por los herederos de la persona fallecida que había sido designada para cobrarlo en primer lugar.

No. Si Ud. muere, la suma asegurada pasa directamente a las personas que designó para que la reciban y sus acreedores no pueden cobrarse de ella.

Si Ud. designa a "mis hijos" para que cobren el dinero del seguro sin identificar a cada uno, lo recibirán todos sus hijos vivos al momento de su fallecimiento, inclusive los que sin haber nacido estén concebidos.

No, si la persona que designó para cobrar el seguro lo asesina no podrá cobrar el seguro.

Si la designación dice "a mi cónyuge", el seguro lo cobrará quien al momento de su fallecimiento sea su cónyuge. Ahora bien, si Ud. designa a una persona con nombre y apellido, será esta quien lo cobre, aunque ya no sea su cónyuge.

Cobrará el representante legal, es decir, la madre o el padre que quede con vida, o los abuelos o el tutor que designe el juez. ADVERTENCIA: en algunas ocasiones se desconfía de la capacidad de administración de la madre o padre que cobrará por los hijos menores y se elije a un amigo de confianza u otro familiar pensando que va a administrar mejor la suma asegurada. PIÉNSELO MUY BIEN, es una decisión muy riesgosa porque si Ud. designa a un amigo, él va a ser el dueño del dinero y una vez que Ud. murió, quién sabe si recordará el motivo por el que fue designado. Piense que sus hijos menores quedarán bajo responsabilidad de su madre o padre, quien deberá encargarse de ellos y, para eso, lo ideal es que cuente con el dinero del seguro.

La aseguradora debe pagar el 100% del importe que Ud. acordó con ella para el caso de muerte. No le puede pagar una suma menor a la que se estipuló. Es decir: si Ud., por ejemplo, acordó con la aseguradora que ésta les pague a las personas que Ud. eligió $100.000, les tiene que dar esa suma y no una menor, excepto que fallezca sin haber pagado el precio del seguro durante el "plazo de gracia".

(VER en esta Guía la respuesta a la pregunta 1.20 "¿Qué pasa si no pago el precio del seguro?").

Si por algún motivo Ud. no puede pagar las cuotas del seguro, sepa que en la mayoría de los seguros de vida individual que cubren el riesgo de muerte se establece que Ud. estará protegido 30 días más por el llamado "plazo de gracia". Es decir: si Ud. muere durante el "plazo de gracia", la aseguradora se compromete a pagar el capital asegurado a los beneficiarios, descontándoles las cuotas que Ud. debe. Pero si Ud. fallece después de que venció el plazo de gracia sin haber pagado el precio que debía, la aseguradora tratará de no pagarle el seguro diciendo que su seguro había sido rescindido automáticamente, es decir, que su seguro se había terminado por falta de pago de las cuotas debidas durante el plazo de gracia y sin previo aviso. Sin embargo, LE ADVERTIMOS: la aseguradora no tiene derecho a rescindir el contrato de seguro, salvo que previamente le haya enviado una carta reclamándole el pago y dándole un plazo de 15 días para regularizarlo, y donde se indique claramente que si no paga, su seguro será rescindido.

Si su contrato dice que una vez vencido el plazo de gracia se rescinde automáticamente y sin previo aviso su seguro, sepa que eso constituye una cláusula abusiva y por ello inválida.

No. Si Ud. se suicida voluntariamente dentro de los tres años de haber contratado el seguro, las personas que hayan sido designadas para cobrar no recibirán el dinero del seguro. Hay contratos de seguro (o pólizas) en los que este plazo se reduce a uno o dos años de antigüedad del seguro para reconocer el pago en caso de suicidio voluntario. Es importante aclarar que el suicidio debe ser voluntario. Por eso, si una persona está enajenada mentalmente cuando se suicida, ese suicidio no es un acto voluntario y la aseguradora deberá pagar el seguro a los beneficiarios.

Además, cabe señalar que la aseguradora debe probar el "suicidio voluntario" del asegurado, pues si no lo hiciera, estaría llevando adelante una conducta abusiva que no sirve para justificar la falta de pago.

No, la aseguradora no pagará si Ud. muere en una empresa criminal, es decir, cometiendo un delito, pero debe probar acabadamente que Ud. estaba tratando de o cometiendo un delito, pues si no lo hiciera, la aseguradora estaría llevando adelante una conducta abusiva que no es válida para justificar la falta de pago del capital asegurado a los beneficiarios.

La aseguradora no pagará si le aplican legítimamente la pena de muerte.

Actualmente no existe la pena de muerte en nuestro país, aunque sí en otros países donde el asegurado puede radicarse y ser condenado.

Aquí debemos hacer una aclaración previa: el seguro de vida puede ser contratado por Ud. mismo o por otra persona que, si bien no es asegurado, es quien compra el seguro para Ud. (por ejemplo, un suegro puede contratar un seguro para proteger a su hija y nietos en caso de que fallezca su yerno).

También cabe aclarar que en estos casos la persona asegurada debe dar su permiso por escrito para que le aseguren su vida. Nadie puede contratar un seguro de vida para el caso de muerte a favor de otra persona sin el consentimiento por escrito de la persona cuya vida se asegura. En estos casos puede darse que el contratante del seguro (en nuestro ejemplo, el suegro) asesine al asegurado (en nuestro ejemplo, su yerno).

De ser así, la aseguradora tiene derecho a no pagar el seguro.

No. La aseguradora tiene solamente cuatro causas válidas para no pagar la suma asegurada en un seguro de vida para el caso de muerte. Estas son: a) suicidio voluntario del asegurado dentro de los tres años de iniciado el seguro; b) muerte del asegurado en empresa criminal; c) muerte del asegurado por aplicación legítima de la pena de muerte; d) muerte del asegurado por parte de otra persona que ha contratado el seguro de vida sobre la vida del asegurado.

No hay otros motivos legales válidos por los cuales la aseguradora no deba pagar un seguro de vida en caso de muerte.

Pero LE ADVERTIMOS: casi todas las compañías de seguros ponen en sus contratos (o pólizas) cláusulas mediante las cuales dicen que no pagarán si el asegurado fallece realizando determinadas actividades laborales o deportivas riesgosas para la vida que llaman "riesgos no cubiertos".

ADA (Asociación de Defensa del Asegurado) considera que estas cláusulas son abusivas y por ello inválidas.

Sí. Los seguros de vida no tienen limitaciones respecto del lugar donde se produzca su fallecimiento. Ud. está protegido en todo el mundo.

No. Si su enfermedad es muy grave lo más probable es que la compañía no le dé el seguro. Tenga en cuenta que el seguro de vida es para resguardarse ante una muerte temprana, y por eso no debe esperar a enfermarse para contratar un seguro de vida: debe adquirirlo cuando está sano y, preferentemente, cuando es joven.

El precio de un seguro de vida varía de acuerdo con su edad. Este es el factor más importante. Luego, se modifica de acuerdo con su estado de salud y las actividades que realiza.

Tomemos como ejemplo un seguro con vigencia por diez años: si Ud. lo contrata a los 25 años con un buen estado de salud y no realiza actividades especialmente riesgosas, el seguro puede costarle aproximadamente 23 centavos por cada $1000 que la aseguradora deba pagar si Ud. muere, entonces si Ud. quiere asegurarse por $100.000, el seguro le va a costar aproximadamente $23 por mes. Si Ud. contrata este mismo seguro a los 30 años puede costarle $27 por mes, si lo contrata a los 40 años le costará aproximadamente $55 por mes; a los 45, $82 por mes, y así sucesivamente. Mientras mayor sea su edad al contratar, más caro va a ser el seguro.

Si Ud. tiene enfermedades o realiza actividades riesgosas, este precio estimativo puede ser más elevado.

El cálculo del precio se realiza utilizando las estadísticas que establecen en forma precisa cuál es la probabilidad de muerte a cada edad, llamadas "tablas de mortalidad". Al precio que da como resultado este cálculo inicial se le suman los gastos de adquisición las comisiones que cobran los productores asesores de seguros y los de explotación en los que se incluyen los gastos de la administración, la ganancia de la aseguradora y la tasa de la Superintendencia que es un "impuesto" que Ud. paga para financiar a la Superintendencia de Seguros de la Nación, que es el organismo de control de la actividad aseguradora. Además, según su domicilio, pueden existir sellados u otros impuestos locales.

De esta forma se obtiene el precio del seguro que Ud. va a pagar.

Además de la edad, el precio del seguro puede variar de acuerdo con su estado de salud y las actividades que Ud. realiza. Cuanto peor sea su estado de salud, más alto será el precio del seguro, y cuanto más riesgosa sea la actividad que realice, más alto será el precio del seguro. Para determinarlo, las aseguradoras utilizan determinadas pautas (llamadas "políticas de suscripción de riesgos") que están contenidas en los "Manuales de evaluación y selección de riesgos" que utilizan.

Generalmente las aseguradoras no les dan a sus asegurados esta información, lo que constituye una conducta abusiva.

Ud. tiene que pagarle el precio del seguro (que en lenguaje de seguros se llama "prima") a la aseguradora. Sin embargo, eso no quiere decir que siempre tenga que ir a pagar a las oficinas de la compañía de seguros. Ud. también le puede pagar a la aseguradora por otros medios: débito de su cuenta bancaria o tarjeta de crédito, a través de alguna red de pagos, por ventanilla en un banco, o por cualquier otro medio de los que habitualmente utiliza para pagar, por ejemplo, la luz, el gas y otros servicios de su casa. Consulte con su aseguradora por cuáles de estos medios puede pagar. También es posible que su productor de seguros de confianza cuente con autorización de la aseguradora para recibirle el pago. En tal caso, deberá exigirle que le entregue un recibo de la compañía de seguros en el momento en que paga.

Sepa que aunque el productor de seguros no le haya entregado un recibo de la aseguradora, su pago puede ser válido. Ello puede ocurrir, por ejemplo, si Ud. siempre pagó de esta forma sin que la aseguradora se lo observara, o si realmente pudo creer que el productor de seguros era empleado de la aseguradora porque lo atendía en un local de la aseguradora.

Ud. puede pagar en las oficinas de la aseguradora o también por cualquier medio electrónico que su aseguradora le indique, como el débito de su cuenta bancaria o tarjeta de crédito, a través de alguna red de pagos, por ventanilla en un banco, o por cualquier otro medio de los habitualmente utiliza para pagar, por ejemplo, la luz, el gas y otros servicios de su casa. También es posible que su productor de seguros de confianza cuente con autorización de la aseguradora para recibirle el pago. En tal caso deberá exigirle que le entregue un recibo de la compañía de seguros en el momento en que paga.

Sepa que aunque el productor de seguros no le haya entregado un recibo de la aseguradora, su pago puede ser válido. Ello puede ocurrir, por ejemplo, si Ud. siempre pagó de esta forma sin que la aseguradora se lo observara, o si realmente pudo creer que el productor era empleado de la aseguradora porque lo atendía en un local de la aseguradora.

La Superintendencia de Seguros de la Nación exige que los pagos sean ingresados por medios electrónicos tales como cajeros automáticos, redes de pago de servicios, cajas de bancos y aseguradoras con sistemas informáticos. Estos son medios seguros para pagar, por eso le recomendamos que consulte cuáles son los que su aseguradora tiene habilitados y que los utilice.

Ud. debe pagar con la periodicidad que se indica en su contrato de seguro (o póliza). Lo más habitual es que los pagos sean mensuales.

Sí. Ud. puede tener todos los seguros de vida que quiera, y si fallece, las personas que Ud. haya designado cobrarán todos los seguros.

Esta parte de la guía tiene por fin hacerle conocer los principales pasos que debe dar para contratar un seguro de vida individual para el caso de muerte.

Si no encuentra la información que necesita, por favor, envíenos su consulta por correo electrónico ada@ada.org.ar.

Existen varias formas de contratar un seguro de vida, pero normalmente Ud. tendrá que acercarse a un productor asesor de seguros (que son vendedores independientes de seguros) o a una compañía de seguros que venda seguros de vida. Trate de seleccionar varias aseguradoras (dos o tres), si es posible a través de productores asesores de seguros.

Empiece las tratativas con todas ellas. Así, en el proceso de contratación del seguro, Ud. las va a ir conociendo mejor. Descarte a las aseguradoras que no quieran darle la información que necesita, a las que no sean claras en las explicaciones que le den o a las que no sean flexibles para adaptarse a las necesidades del seguro que Ud. precisa.

Puede suceder también que su empleador, el banco con el que Ud. opera o alguna otra institución de la que Ud. forma parte le ofrezcan adherirse a un seguro de vida colectivo.

(Puede ampliar esta información en la guía de Seguros de Vida Colectivo).

Para seleccionar las aseguradoras que le resulten más convenientes y le generan mayor confianza, le aconsejamos que busque la información que aparece sobre las diferentes compañías en la página web de la Superintendencia de Seguros de la Nación (http://www.ssn.gov.ar/).

En primer lugar, Ud. debe pensar cuánto dinero va a necesitar su familia o las personas a quienes quiera proteger con el seguro en caso de que muera. Diga, por ejemplo: "Quiero dejarles $300.000 para que estén bien, pero con $100.000 se podrían arreglar inicialmente para salir adelante".

También Ud. debe pensar por cuánto tiempo va a tener que estar asegurado. Porque si Ud. tiene, por ejemplo, hijos adolescentes, tal vez necesite un seguro por tres, cuatro o cinco años, pero si tiene hijos pequeños quizás necesite un seguro por diez o quince años.

Con esta información, el productor de seguros o la aseguradora pueden calcular un precio basado sólo en su edad. Luego de evaluar su estado de salud, le informarán el precio definitivo.

Si bien hay formas de venta telefónica y electrónica, lo más común es que su productor de seguros o la aseguradora le pidan que complete una solicitud de seguro con sus datos personales (inclusive una declaración jurada de su salud, situación económica financiera, profesión y actividades que habitualmente realiza), la suma asegurada que quiere, el plazo del seguro, los datos de las personas que Ud. elige para cobrar el seguro (que en lenguaje de seguros se llaman beneficiarios), cómo pagará el precio del seguro (débito, crédito, depósito), etcétera.

Sí. Ud. tiene derecho a pedir lo que se llaman "condiciones generales" del contrato donde están todas las obligaciones suyas y las de su aseguradora. Le recomendamos que lo haga y se tome el trabajo de leerlas, y que luego le pida a su productor de seguros o a la aseguradora que le explique lo que no quede claro. Igualmente, sabe que cuenta con nosotros para ayudarlo a comprender las condiciones del seguro antes de contratarlo (informes@ada.org.ar).

Como las "condiciones generales" suelen tener cláusulas que no se aplican a todos los contratos, pídale al productor o al vendedor de la compañía que le tache todas aquellas que no vayan a utilizarse en su futuro contrato, ya que, en caso contrario, le darán un "libro" muy difícil de entender y lleno de cláusulas que no se aplicarán a su contrato.

ADVERTENCIA: si el contrato es poco claro, ya de por sí indica la poca calidad y confiabilidad de la aseguradora con la que Ud. está tratando. Directamente descarte a la aseguradora que no le entregue un ejemplar de su futuro contrato o que no le dé las aclaraciones que Ud. le pida. Sepa, además, que no entregarle esta información constituye una conducta abusiva.

Además, Ud. debe pedirles a las aseguradoras con las que esté tratando la siguiente información:

a) La tabla de mortalidad que emplean para fijar el precio (la "prima") del seguro. La tablas de mortalidad son estadísticas que indican la mortalidad de las personas a cada edad;

b) qué porcentaje de gastos le van a cobrar por la comisión del productor de seguros y los gastos administrativos. ADVERTENCIA: si alguna de las aseguradoras con las que está tratando no le da esta información, ya de por sí indica la poca calidad y confiabilidad de esa compañía.

Directamente descarte a la aseguradora que no le entregue esta información. Sepa además que no entregarle esta información constituye una conducta abusiva.

Son solamente cuatro las causas por las cuales una aseguradora puede no pagar la suma asegurada a las personas designadas (que en lenguaje de seguros se conocen como beneficiarios) en un seguro de vida:

a) suicidio voluntario del asegurado dentro de los tres años de iniciado el seguro;

b) muerte del asegurado en empresa criminal;

c) muerte del asegurado por aplicación legítima de la pena de muerte;

d) muerte del asegurado a manos de otra persona que ha contratado el seguro de vida sobre la vida del asegurado.

Pero LE ADVERTIMOS: casi todas las compañías de seguros ponen en sus contratos (o pólizas) otros motivos por los cuales no pagarán, llamados comúnmente "riesgos no cubiertos", entre los que se encuentran la realización de actividades deportivas o laborales riesgosas para la vida, acontecimientos catastróficos (nucleares, guerra, etc.) o cuando la muerte se produce por culpa grave del asegurado. ADA (Asociación de Defensa del Asegurado) considera que estas cláusulas son abusivas y por ello inválidas.

Si Ud. observa que la aseguradora incluye otros motivos que no son estos cuatro, trate de negociar con ella con la ayuda de su productor de seguros para que los saquen de su contrato (es decir, de su póliza).

Sí. Cuando las sumas aseguradas son altas, las compañías de seguros generalmente le piden que complete una declaración jurada sobre su salud e incluso un cuestionario sobre su situación económico-financiera y otro sobre su profesión y actividades. En seguros de menor suma asegurada suelen pedir solamente la declaración de salud. Ud. debe tener presente que la aseguradora tiene derecho a conocer toda esta información sobre Ud., para saber si le da el seguro o no, y si se lo da, a qué precio.

Sí. Cuando las sumas aseguradas son altas, las compañías de seguros suelen pedirle una revisación médica y solicitarle estudios médicos (análisis, radiografías, electrocardiogramas, etc.). El costo de estos estudios y revisaciones médicas debe estar a cargo de la aseguradora.

Sí, hoy hay muchas compañías que aseguran a personas con SIDA.

Ante las preguntas de la aseguradora Ud. tiene que contestar con la verdad todo lo que conoce sobre su estado de salud, NO OMITA NADA. Sea siempre sincero. ADVERTENCIA: si Ud. está frente a un mal vendedor de la compañía o a un mal productor de seguros, posiblemente le diga que no declare ninguna enfermedad o síntoma de los preguntados, y le advierta que si Ud. los indica podría tener demoras para obtener el seguro o un precio más caro. NO LE HAGA CASO. Lea y complete Ud. mismo la declaración. Porque si Ud. no responde las preguntas con la verdad, la aseguradora podrá decir que su declaración es falsa (esto en seguros se llama reticencia) y anularle el seguro, cobrarle un precio (o "prima") más alto o, si se produjo su muerte, pagarle una suma más baja a las personas que haya elegido para que cobren el dinero del seguro. Sepa que estas malas formas de vender seguros, que lo inducen a Ud. a no decir la verdad, constituyen conductas abusivas de algunas aseguradoras.

Lo primero que debe hacer es comparar las cotizaciones definitivas que le hayan dado las dos o tres compañías con las que Ud. trató para contratar el seguro. ATENCIÓN: nunca lo haga con una sola, sino con varias a la vez. Si igualmente Ud. quiere saber si el precio (o "prima") mayor que le van a cobrar por su estado de salud es justo o excesivo, pídale a su aseguradora una reunión con la persona encargada de evaluar su solicitud de seguro y trate de concurrir a ella con su médico personal. En ese encuentro, con los estudios en mano y la presencia de su médico, pídale a ese encargado que le muestre cómo llegó a la cotización definitiva, que le informe por escrito cuáles son los elementos que utilizó para el cálculo (estos elementos son los "Manuales de evaluación y selección de riesgo", la tabla de mortalidad y los límites de asegurabilidad) y que le detalle todos los gastos que le están cobrando junto con el precio de su seguro (el porcentaje de comisión del productor de seguros y el porcentaje de gastos administrativos y de explotación).

Si alguna aseguradora se niega a darle estas explicaciones, busque otra, ya que eso constituye una conducta abusiva. Además, Ud. puede estar ante un caso de discriminación injustificada, lo que constituye también una conducta abusiva.

Sí. Si ella considera que su estado de salud representa un riesgo muy elevado puede no aceptarle su pedido de seguro.

En tal caso, si Ud. quiere saber si el rechazo es justo pídale a su aseguradora una reunión con la persona encargada de evaluar su solicitud de seguro y trate de asistir a ella con su médico personal y su productor asesor de seguros, si tiene. En ese encuentro, con los estudios en mano y la presencia de su médico, pídale al encargado que le explique a qué se debe el rechazo y que le informe cómo llegó a la decisión de rechazar su solicitud, señalando cuáles son los elementos que utilizó para el análisis (estos elementos son los Manuales de evaluación y selección de riesgo, la tabla de mortalidad y los límites de asegurabilidad de la compañía).

No. Mientras Ud. no reciba una comunicación de la aseguradora en la que se acepte la solicitud de seguro, considérese no asegurado. Si pasó más de un mes desde que Ud. completó la solicitud de seguro, presentó los estudios que le solicitaron o fue revisado por el médico de la compañía y aún no recibió el contrato (la póliza) ni la compañía le informó del rechazo o aceptación de su seguro, comuníquese inmediatamente con la aseguradora y exíjale una respuesta. Si no le responden, considere que su solicitud no fue aceptada y busque otra compañía. Sepa además que no responder constituye una conducta abusiva de la aseguradora.

Si la aseguradora no había terminado de analizar su solicitud de seguro actuando en forma diligente quiere decir que Ud. nunca estuvo asegurado y que las personas que designó para cobrar el seguro (que en lenguaje de seguros se denominan beneficiarios) no tienen ningún derecho a reclamarlo. Pero si la aseguradora ya había analizado su solicitud y no tenía ningún motivo para rechazar el seguro, se debe considerar que Ud. está asegurado y que las personas que designó para cobrar el dinero del seguro sí tienen derecho a reclamarle a la aseguradora una indemnización equivalente a la suma asegurada.

En principio Ud. está asegurado desde que la aseguradora acepta su solicitud de seguro, salvo que Ud. le haya solicitado que el seguro se inicie con una fecha posterior. No es necesario que la aseguradora imprima el contrato (o póliza) ni que se lo mande para que Ud. esté asegurado.

Los plazos de carencia son períodos de tiempo (de 1 mes a 1 año) durante los cuales a pesar de que Ud. pague el seguro no tendrá la protección. Sin embargo, le advertimos que los plazos de carencia pueden considerarse cláusulas abusivas y por ello inválidas.

La forma más clara de aceptación por parte de la aseguradora es el envío del documento del contrato (o póliza). Allí figurará la fecha desde la cual Ud. estará asegurado. También puede conocer la aceptación de la aseguradora a través de alguna carta o correo electrónico que ésta le envíe aún antes de entregarle el contrato.

Hay casos en los que la aseguradora aceptó la solicitud de seguro pero todavía no se lo informó a Ud., por ejemplo cuando el trámite está en el sector de emisión de pólizas o en el registro de altas. Esto quiere decir que ya aceptó su solicitud.

La aseguradora tiene treinta días para enviarle la póliza, pero algunas demoran su envío, lo que constituye una conducta abusiva.

Ud. debe leer atentamente las condiciones generales y particulares del contrato y comprobar que todo lo que negoció con la compañía o con el productor de seguros efectivamente esté expresado de la manera en la que fue charlado. Si le surgen dudas, inmediatamente comuníquese con su productor de seguros o con la compañía para que le sean aclaradas. Luego, avísele a su familia y guarde la documentación en un lugar seguro.

Si la aseguradora se niega a aclararle las dudas, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, www.ada.org.ar), y consulte la Guía: "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?".

Lo ideal es informar a las personas que eligió para cobrar el seguro (que en lenguaje de seguros se denominan beneficiarios) que Ud. lo contrató, para que llegado el caso lo puedan reclamar. Preferiblemente, avíseles aún antes de tener el seguro, cuando la aseguradora todavía está evaluando su solicitud. La aseguradora no tiene la obligación de avisar a sus beneficiarios que Ud. cuenta con el seguro; por eso, evite que sea la empresa la que se quede con la suma asegurada.

Si llegara a encontrar en el contrato (la póliza) algo que no fue convenido, tiene treinta días desde que lo recibió para mandarle una carta a la compañía de seguros y hacer un reclamo por las diferencias. Caso contrario, transcurrido dicho plazo, se entiende que Ud. aceptó la póliza tal cual fue recibida.

Incluir cláusulas o modificaciones no acordadas en los contratos constituye una conducta abusiva de algunas aseguradoras.

Actualmente es muy común que las aseguradoras usen la venta telefónica para contactar a sus futuros asegurados. Con este fin, firman contratos con entidades financieras, bancos u otro tipo de empresas para que les faciliten los datos de sus clientes y luego, telefónicamente, puedan contactarse para ofrecer los seguros.

Si Ud. es cliente de algún banco o financiera es muy probable que reciba uno o varios llamados telefónicos con el objetivo de "venderle" un seguro. ADVERTENCIA: si está ocupado al momento del llamado, NO MANTENGA LA CONVERSACIÓN. Los vendedores telefónicos (también llamados telemarketers) están capacitados para publicitar el seguro de manera tal de hacerle sentir a Ud. que ya cuenta con el seguro, lo cual es una conducta abusiva. Sin embargo, NO ES ASÍ. ES IMPRESCINDIBLE QUE UD. DÉ SU ACEPTACIÓN, ES DECIR, QUE EXPRESE QUE REALMENTE QUIERE EL SEGURO Y QUE FIRME LA SOLICITUD DE SEGURO.

Si Ud. tiene tiempo para recibir el llamado con atención y la propuesta parece interesarle, dedique los minutos que sean necesarios para escuchar detenidamente al vendedor y sacarse todas las dudas que tenga. NO COMPRE NADA POR IMPULSO.

Recuerde: todas las conversaciones telefónicas por las que se venden servicios o productos deben ser grabadas en beneficio del consumidor. Si le quedan dudas sobre la conversación que Ud. mantuvo con el vendedor del seguro, EXIJA ESCUCHAR LA CORRESPONDIENTE LLAMADA.

Algunas aseguradoras se niegan a dar a sus clientes las grabaciones de las ventas, lo cual constituye una conducta abusiva. (VER en esta Guía la respuesta a la pregunta 2.24 "¿Qué debo preguntarle al vendedor telefónico de seguros?").

Antes de aceptar un seguro por teléfono, pídale al vendedor que le responda con exactitud:

o Qué tipo de seguro le está ofreciendo y qué riesgos cubre (vida para el caso de muerte, muerte e invalidez por accidentes personales, invalidez total y permanente, sepelio, etcétera).

o Desde cuándo comenzaría a protegerlo. Es fundamental que Ud. pregunte desde cuándo comenzaría la protección, ya que como Ud. va a aceptar sin tener en su poder el contrato (la póliza), si no lo consulta no lo va a saber hasta que le llegue la póliza a su domicilio, hecho que puede ocurrir pasados varios días (o inclusive meses) desde la llamada inicial. Generalmente, las aseguradoras comienzan a cubrir desde las cero horas del día siguiente al llamado en el que Ud. dio la aceptación al seguro.

o Hasta cuándo estará asegurado. También esta pregunta es imprescindible. Muchos de los seguros de vida que se venden por teléfono protegen hasta una determinada edad, generalmente los 65 años. Si Ud. está cerca de cumplir esa edad, piense detenidamente si le conviene contratar el seguro, ya que posiblemente esté protegido por poco tiempo, habiendo hecho una inversión inútil.

o Cuánto dinero le cuesta y cuánto le costará en el futuro. Exija una respuesta clara a esta pregunta. Debe saber si el precio que se le va a cobrar aumentará con el paso del tiempo o no. El seguro se le va a cobrar a través de la tarjeta o cuenta que Ud. posea con el banco o financiera que haya contratado con la aseguradora, es por eso que debe estar atento mes a mes al débito que se le haga por el seguro, para poder controlar posibles cambios o errores en el cobro.

o En qué situaciones el seguro NO lo protege. Es muy importante que Ud. realice esta pregunta al momento de la venta telefónica, ya que el vendedor nunca le dirá por propia iniciativa cuáles son las situaciones en las que Ud. no estará protegido. Exija que le detallen todos y cada uno de los motivos por los cuales la aseguradora no le pagará, para formarse una idea exacta de lo que le están ofreciendo.

ADVERTENCIA: Muchos vendedores utilizan como estrategia la confusión del cliente, ya que las charlas telefónicas se desarrollan en muy poco tiempo y generalmente cuando Ud. está ocupado en otra cosa, sin poder prestar la debida atención. SI NO SABE BIEN QUÉ ES LO QUE LE ESTÁN OFRECIENDO NO ACEPTE EL SEGURO. Sepa que esto constituye una conducta abusiva que realizan algunas compañías.

Sí. El vendedor no puede obligarlo a comprar el seguro si Ud. le está solicitando ver las condiciones del seguro antes de dar su respuesta. Es común que los vendedores telefónicos intenten convencerlo para que Ud. dé una respuesta en el momento en vez de esperar a que lea las condiciones del seguro. Esto constituye una conducta abusiva. NO SE APURE. Ud., como futuro cliente, tiene derecho a pedir que le envíen por mail, fax o correo las cláusulas del contrato (la póliza) antes de aceptar o rechazar el seguro. Además, debe solicitar que le informen qué elementos utiliza la aseguradora para evaluar a quién asegurar, a quién no, y a qué costo (estos elementos son los manuales de evaluación y selección de riesgo, la tabla de mortalidad y los límites de asegurabilidad), y que le detallen todos los gastos que van a cobrarle junto con el precio de su seguro (el porcentaje de comisión que le pagan al vendedor y el porcentaje de gastos administrativos o de explotación). Esto puede llegar a servirle en un futuro, en caso de que la aseguradora le rechace su solicitud o le quiera cobrar un precio excesivo. Directamente descarte a la aseguradora que no le entregue las condiciones generales del futuro contrato ante su requerimiento. Sepa además que esto constituye una conducta abusiva.

Ud. puede comprar el seguro sin tener el contrato en su poder porque legalmente está permitido. Sin embargo, siempre pregunte si se lo van a enviar a su casa, cuánto tiempo tarda el envío, por qué empresa de correo se envía, cuál es el teléfono de reclamo si no llega a término, etcétera.

Usualmente, junto con el contrato (la póliza) la aseguradora le hará llegar una planilla para que Ud. complete con los datos de las personas que elija para que cobren el dinero del seguro, que en lenguaje de seguros se llaman beneficiarios. NO OLVIDE ENVIARLA A LA ASEGURADORA en el plazo más corto posible, ya que si no lo hace, habrán quedado sin designar los beneficiarios y cobrarán el dinero del seguro sus herederos legales (primero sus hijos, luego su cónyuge, después sus padres; si no los tiene, sus hermanos y, por último, sus sobrinos).

En caso de que no reciba esta planilla Ud. puede designar beneficiarios simplemente enviando a la aseguradora una nota con su firma donde se indique a quién o a quiénes designa como beneficiarios.

Usualmente, junto con el contrato (la póliza) la aseguradora le hará llegar una planilla para que Ud. complete con los datos de las personas que elija para que cobren el dinero del seguro, que en lenguaje de seguros se llaman beneficiarios. NO OLVIDE ENVIARLA A LA ASEGURADORA en el plazo más corto posible, ya que si no lo hace, habrán quedado sin designar los beneficiarios y cobrarán el dinero del seguro sus herederos legales (primero sus hijos, luego su cónyuge, después sus padres; si no los tiene, sus hermanos y, por último, sus sobrinos).

En caso de que no reciba esta planilla Ud. puede designar beneficiarios simplemente enviando a la aseguradora una nota con su firma donde se indique a quién o a quiénes designa como beneficiarios.

En general las compañías de seguros que usan la venta telefónica no le solicitan posteriormente completar una declaración de salud ni le piden que lo revise su médico. Es por este motivo que Ud. tiene que ser muy claro y sincero al momento de comunicarse con el vendedor. Respóndale con la verdad todo lo que le pregunte.

Si Ud. está frente a un mal vendedor, éste posiblemente le dirá que no declare ninguna enfermedad o síntoma de los preguntados, y le advertirá que si Ud. las indica podría tener demoras para obtener el seguro o una cuota más cara. NO LE HAGA CASO. Responda a todo con sinceridad, porque si no lo hace, la aseguradora podrá decir que su declaración es falsa (esto en seguros se llama reticencia) y anularle el seguro o cobrarle un precio (o prima) más alto, o, si se produjo la muerte del asegurado, pagar una suma más baja a los beneficiarios. Sepa que estas malas formas de vender seguros, en que lo inducen a Ud. a no decir la verdad, constituyen conductas abusivas de algunas aseguradoras.

p>Si Ud. acepta un seguro por teléfono y con el paso de las horas o los días se arrepiente no se preocupe, pues en esta situación se encuentra protegido por la Ley de Defensa del Consumidor. El artículo 34 de dicha ley establece que cuando la venta se hace a través de un medio electrónico, el consumidor tiene derecho a anular la aceptación durante un plazo de diez días corridos contados desde el momento en que aceptó la solicitud del seguro, SIN RESPONSABILIDAD ALGUNA. Y esta es una facultad que no puede ser renunciada ni exceptuada.

La Ley de Defensa del Consumidor vigente en nuestro país (Ley 24244) prevé en su artículo 10 ter que cuando la contratación de un servicio se realice en forma telefónica, podrá ser rescindida A ELECCIÓN DEL USUARIO O CONSUMIDOR por el mismo medio, es decir, telefónicamente. Ud. podrá dar de baja sus seguros EN CUALQUIER MOMENTO, llamando al teléfono de atención al cliente. ADVERTENCIA: tenga cuidado con las estrategias que utilizarán los empleados que lo atiendan para lograr que Ud. no dé de baja el seguro (es una conducta que se llama ‘retención’). Si Ud. está convencido de que no lo quiere más, no lo conserve.

También es probable que le soliciten que envíe una nota con sus datos y firma en donde conste que decide dar de baja el seguro. Esta exigencia no es válida, ya que, según la Ley de Defensa del Consumidor, es en realidad la empresa la que deberá enviar sin cargo al domicilio del consumidor o usuario una constancia dentro de las 72 hs. posteriores al pedido de la baja donde se deje asentada la finalización de ese trámite. Conserve dicho documento o el número de trámite por el cual se dio de baja el seguro para evitar futuros inconvenientes.

Si Ud. decide dar de baja el seguro que contrató por teléfono luego de los diez días de "arrepentimiento" que regula el artículo 34 de la Ley de Defensa del Consumidor (Ley 24240), la aseguradora sólo le podrá cobrar el precio del seguro desde que Ud. lo contrató hasta que lo dio de baja con un recargo del 10% o 20%.

Si le quieren cobrar por más tiempo del que Ud. estuvo asegurado, sepa que eso es una conducta abusiva y no deben hacerlo.

Si Ud. decide dar de baja el seguro que contrató por teléfono luego de los diez días de "arrepentimiento" que regula el artículo 34 de la Ley de Defensa del Consumidor (Ley 24240), la aseguradora sólo le podrá cobrar el precio del seguro desde que Ud. lo contrató hasta que lo dio de baja con un recargo del 10% o 20%.

Si le quieren cobrar por más tiempo del que Ud. estuvo asegurado, sepa que eso es una conducta abusiva y no deben hacerlo.

Esta parte de la guía tiene por finalidad explicarle todos los pasos que tiene que tomar Ud. como persona designada para cobrar el seguro de vida individual (lo que en seguros se conoce como beneficiario) luego del fallecimiento del asegurado. También le vamos a indicar los problemas que se le pueden presentar y cómo resolverlos.

Si no encuentra la información que busca, por favor envíenos su consulta por correo electrónico ada@ada.org.ar.

No, generalmente la aseguradora no le informa que tiene un seguro de vida para cobrar. Es Ud. quien debe informarle a la aseguradora que murió el asegurado y que Ud. es la persona a la que le corresponde cobrar el seguro, es decir, el beneficiario.

Las aseguradoras deberían informar a los beneficiarios cuando tienen los datos para hacerlo, pero muchas no lo hacen, lo cual es una conducta abusiva.

Sí, es muy probable que le pase eso. Lo normal es que el asegurado informe que contrató un seguro de vida a su familia o a las personas que elije para cobrarlo en caso de que muera (que en lenguaje de seguros se denominan beneficiarios).

Pero sucede frecuentemente que, al morir el asegurado, sus familiares no saben de la existencia del seguro. Los motivos son muy variados: porque no recuerdan en qué compañía contrató el seguro; porque no encuentran el documento que entrega la aseguradora al que contrata un seguro (lo que en seguros se conoce como póliza); porque lo encuentran, pero como nunca lo vieron antes, no entienden de qué se trata y lo tiran.

También pueden ignorar la existencia del seguro porque el asegurado no se los informó, porque no quiso hablar de su muerte y angustiar a su familia o, directamente, porque él nunca supo que tenía un seguro de vida. Esto suele pasar cuando sacamos una cuenta bancaria, o un crédito, o ingresamos a un nuevo trabajo y firmamos un montón de papeles entre los que hay una solicitud de seguro con la que, muchas veces sin avisarnos, nos "venden" un seguro junto con el producto o servicio que estamos comprando, lo cual constituye una conducta abusiva.

Cuando fallece un ser querido nos produce tal conmoción que es muy difícil pensar en cosas como el seguro de vida que pudo haber contratado.

Por eso, una vez que han pasado los efectos de este primer impacto, Ud. puede, serenamente, comenzar a dedicarse a organizar su vida asumiendo la pérdida del ser querido. Entonces, si la persona fallecida era, por ejemplo, su cónyuge, Ud. pensará en cobrar los sueldos pendientes y la indemnización laboral por el fallecimiento y en iniciar los trámites para obtener la pensión.

Cuando comience a revisar la documentación personal de su cónyuge para iniciar estos trámites, puede encontrarse con seguros de vida que Ud. y hasta su cónyuge no sabía que tenía.

Por ejemplo, si su cónyuge trabajaba en relación de dependencia en la actividad privada, necesariamente tiene un seguro de vida colectivo que es obligatorio que contrate el empleador, independientemente de la indemnización por fallecimiento que debe pagar. También si trabajaba como empleado de comercio, en la industria plástica, en la industria metalúrgica, en la construcción o en otras muchas actividades, tiene un segundo seguro de vida colectivo que se establece en las convenciones colectivas de trabajo, cuya suma asegurada es, generalmente, superior al seguro de vida obligatorio.

Además, si Ud. revisa el recibo de sueldo del fallecido, fíjese entre los descuentos si figura algún rubro que diga "seguro de vida" o "seguro de vida colectivo" o "seguro…" y el nombre de una compañía de seguros, o abreviaturas como "seg vida", "seg col. vida" y similares. Si figuran, es muy probable que tenga un tercer seguro de vida colectivo. En ese caso, pregunte al empleador de su cónyuge o al sindicato a qué seguros corresponden esos descuentos, para pedir que se los paguen.

También los empleados del Estado tienen un seguro obligatorio que es el previsto en la Ley 13303. Si su cónyuge tenía una tarjeta de crédito y una cuenta bancaria, revise bien los resúmenes, y si allí encuentra descuentos que hagan alusión a seguros o seguros de vida, consulte a la tarjeta o al banco a qué seguros corresponden. Además, tenga en cuenta que actualmente casi la totalidad de las deudas están garantizadas por un seguro de vida, de manera tal que si el deudor fallece, el seguro paga la deuda y los herederos quedan liberados. Por eso, ante cualquier reclamo que le haga el banco o financiera con respecto a un crédito personal obtenido por su cónyuge, o si este tenía tarjeta de crédito o un plan de ahorro previo con el cual había comprado un auto que estaba pagando, o una hipoteca sobre una casa, SEPA QUE ESTA DEUDA DEBE SER CANCELADA POR EL SEGURO DE VIDA QUE SE VENDE CON EL CRÉDITO.

Finalmente, si Ud. encuentra cualquier papel que haga alusión a un seguro de vida préstele atención. Estos papeles pueden ser el contrato de seguro (llamado póliza), que generalmente viene en una carpeta con un cuadernillo en su interior o en una simple hoja cuando es un certificado de cobertura. También puede encontrarlo en algún recibo de pago referido a un seguro de vida.

(Puede ampliar esta información en la Guía de Seguros de vida colectivos).

Si, desde ya. La Superintendencia no tiene, por ahora, un registro o base de datos donde figuren todos los contratos de seguros de vida (llamados pólizas de seguros de vida), pero lo que puede hacer es enviarle una circular a todas las compañías de seguros para que le informen si determinada persona había contratado un seguro de vida y a quienes nombró para cobrarlo.

Tenga en cuenta, igualmente, que algunas aseguradoras negligentes o que actúan de mala fe pueden informar a la Superintendencia de Seguros que no consta el seguro cuando sí existe, lo que constituye una conducta abusiva.

Por esto último, le recomendamos que, aunque la Superintendencia le conteste que Ud. no tiene seguros para cobrar, continúe su búsqueda, ya que aún es posible que sí tenga alguno.

Si encuentra la referencia al seguro de vida en un recibo de haberes, debe consultar al sindicato al cual pertenecía el fallecido o a la oficina de personal de su empleador. Si la mención del seguro aparece en un resumen de tarjeta o cuenta bancaria, la primera información debe pedirse a la tarjeta o al banco. En caso de que aparezca algún documento de los que entrega la aseguradora al que contrata o adhiere a un seguro (llamado póliza o "certificado de cobertura"), o un recibo de pago de un seguro de vida, consulte en la aseguradora cuyo nombre figure en ellos.

Desde ya. Ud. tiene derecho a pedirle a la aseguradora una copia completa del contrato (la póliza), y ésta tiene la obligación de entregársela. Es más: si la compañía se niega, puede obligarla a que lo haga.

Si la aseguradora se niega a entregarle la póliza, le recomendamos que recurra a su abogado o al ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?".

Si en las averiguaciones que Ud. haga encuentra respuestas evasivas, contradictorias o que simplemente le generan dudas, busque un asesoramiento especializado.

Le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar), quienes lo asesorarán jurídicamente para que agote todos los medios para saber si tenía un seguro de vida para cobrar.

NUNCA SE QUEDE CON UNA DUDA, ASESÓRESE, Y SI NO QUIERE CONTINUAR LAS INVESTIGACIONES, DELÉGUELAS A SU ABOGADO.

Cualquier persona puede informar el fallecimiento del asegurado a la aseguradora. En general lo hacen las personas designadas para cobrar el seguro (llamados beneficiarios), que normalmente son los familiares del asegurado. Pero cualquier persona puede ir a la compañía de seguros e informar el fallecimiento del asegurado, y la aseguradora tiene la obligación de recibir esta información para poder tramitar el pago de la suma asegurada.

Algunas aseguradoras sólo aceptan el informe de la muerte del asegurado si es realizado por los beneficiarios, lo que constituye una conducta abusiva.

El fallecimiento debe ser informado a la compañía de seguros.

Ud. tiene que informar la muerte del asegurado dentro de los tres días corridos siguientes a que toma conocimiento de que tiene el seguro para cobrar, o en el plazo mayor que indique su contrato de seguro (o póliza), salvo que haya causas justificadas que le impidan informarlo en ese tiempo (por ejemplo, que Ud. se haya visto realmente impedido de comunicarse con la aseguradora por problemas de salud o por cualquier otro motivo ajeno a su voluntad).

Tenga en cuenta que, generalmente, las pólizas de seguros de vida no fijan un plazo para informar la muerte del asegurado, sino que dicen, por ejemplo, "a la brevedad" o "en el menor plazo posible". En estos casos, Ud. tiene el plazo de un año para informar la muerte del asegurado. Ese año se cuenta desde que Ud. supo de la existencia del seguro, pero no puede superar los tres años desde el fallecimiento del asegurado.

Si no informa la muerte del asegurado a la aseguradora en el plazo indicado, Ud. pierde el derecho a cobrar el seguro.

Esto es lo que dice la Ley de Seguros. Sin embargo, cuando la aseguradora aplica esta disposición legal automáticamente puede cometer una grave injusticia. Por eso, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?"

Para informar la muerte del asegurado no existen formalidades especiales, aunque le recomendamos que siempre lo haga de alguna manera en que le quede una constancia de que lo informó. Por eso, la comunicación del fallecimiento la puede realizar, por ejemplo, por medio de una nota (de la cual Ud. tiene que quedarse con una copia con sello de recepción de la aseguradora en la que se indique la fecha en que fue presentada) o por una carta documento.

Habitualmente la aseguradora le va a pedir que complete un formulario que suele llamarse "Declaración del beneficiario sobre la muerte del asegurado", en el que le piden toda la información que tenga sobre las circunstancias en que falleció el asegurado y sobre su última enfermedad.

Ud. deberá responder con la verdad todo lo que se le pregunte en este formulario.

La aseguradora puede pedirle que complete un formulario comúnmente denominado "Declaración del beneficiario sobre la muerte del asegurado" y que le entregue la partida de defunción del asegurado.

Además, la aseguradora puede pedirle que entregue toda la información QUE UD. TENGA sobre la muerte del asegurado y toda la documentación relacionada con la muerte del asegurado QUE UD. TENGA EN SU PODER.

Es importante remarcar que Ud. no está obligado/a a buscar información o documentos que no tenga en su poder. Repetimos: sólo tiene la obligación de dar la información que Ud. tenga y los documentos que estén en su poder. No hay obligación de realizar investigaciones para la compañía de seguros, ni de buscar documentos en juzgados, hospitales, oficina, etc. La aseguradora está facultada por la ley para hacer estas investigaciones por sus medios. Sin perjuicio de ello, algunas aseguradoras piden documentación referida, por ejemplo, a las historias clínicas o causas penales del asegurado que Ud. no tiene en su poder. Esto constituye una conducta abusiva.

Para pedirle más información o documentos la aseguradora sólo tiene quince días corridos contados desde que Ud. le informó la muerte del asegurado.

Solamente si esa historia clínica está en su poder. Generalmente la historia clínica del asegurado está en la clínica u hospital donde se atendía. Ud. no tiene ninguna obligación de ir a la clínica u hospital donde esté la historia clínica para pedir una copia y llevársela a la aseguradora. La ley le da a la aseguradora el derecho de revisar la historia clínica y todos los documentos relacionados con la muerte del asegurado. A lo sumo, en caso de que la clínica u hospital le nieguen la historia clínica a la aseguradora, si Ud. era familiar del asegurado podrá entregarle una carta a la aseguradora autorizándola a revisar la historia clínica.

Algunas aseguradoras, sin embargo, solicitan la historia clínica a quien reclama el pago del seguro, lo que, entendemos, constituye una conducta abusiva.

No, no puede pedirle copia de la causa penal ni de cualquier otro documento, salvo que Ud. lo tenga en su poder. La aseguradora tiene derecho a hacer toda clase de investigaciones en cuanto a las causas de la muerte del asegurado, siempre que estén plenamente justificadas por su necesidad de conocer. Dado que la aseguradora es un profesional, debe ejercer esta facultad con responsabilidad, prudencia y diligencia.

Ud. no está obligado a conseguir copias de la causa penal para la aseguradora. Si la aseguradora se las solicita entendemos que ello es una conducta abusiva.

Si la aseguradora le pide información o documentación que Ud. no tiene en su poder, el pedido es inválido, y por tal motivo después de quince días corridos la aseguradora quedará obligada a pagarle el seguro.

Si a propósito, es decir, con la intención de cobrar lo que no le corresponde, Ud. presenta pruebas falsas o no presenta lo que le pide la aseguradora y está en su poder, pierde el derecho a cobrar el seguro.

La aseguradora tiene un plazo de quince días corridos, contados desde que fue informada de la muerte del asegurado o desde que recibió la información y documentación complementaria que Ud. debía presentarle. Algunas aseguradoras pagan después de los quince días, lo que constituye una conducta abusiva.

Si dentro de los quince días de informada de la muerte del asegurado la aseguradora no le paga ni le pide información o documentación adicional, o le pide información o documentación que Ud. no tiene, se considera que aceptó su pedido y está obligada a pagarle.

Normalmente Ud. cobrará en las oficinas de la aseguradora, aunque algunas también le permiten elegir otro lugar de pago. Consulte esto con la aseguradora.

Si el asegurado no designó a ninguna persona para cobrar el seguro (que en lenguaje de seguros se denominan beneficiarios) o la designación no es válida (por ejemplo, por el fallecimiento de la persona designada), se entiende que el asegurado designó a sus herederos, por lo que la aseguradora deberá realizar el pago a estos.

En este último caso, no hace falta presentar la declaratoria de herederos que solamente se obtiene después de iniciar y tramitar la sucesión del asegurado, pues resulta suficiente con las partidas de nacimiento o matrimonio, o aquellos documentos que demuestren que Ud. es heredero del asegurado (hijos, padres, hermanos, sobrinos, tíos, primos, y el cónyuge, por cuanto la suma asegurada se asimila a un bien ganancial). En este caso, la aseguradora le puede pedir que firme una declaración jurada manifestando que no existen otros herederos.

Si la aseguradora le pide la declaratoria de herederos, entendemos que esto constituye una conducta abusiva.

Por supuesto. Cuando la aseguradora rechaza el pedido de pago debe hacerlo explicando claramente los motivos del rechazo dentro del plazo de quince días de informada la muerte del asegurado o de recibida la información o documentación que le solicitó y que Ud. tenía en su poder.

Algunas aseguradoras rechazan sin explicar claramente los motivos, lo que constituye una conducta abusiva.

Le recomendamos que las comunicaciones con la aseguradora se realicen siempre de alguna forma en que puedan comprobarse posteriormente, es decir, por carta documento o por carta con copia sellada por la aseguradora en la que se indique la fecha del recibo.

Ud. debe dirigir las comunicaciones a la aseguradora. No son válidas las dirigidas al productor de seguros o a otra persona que no sea la compañía de seguros o un apoderado que demuestre serlo con un poder dado por la aseguradora.

Esta parte de la guía tiene por finalidad informar a la persona que debe cobrar un seguro de vida individual (que se llama beneficiario) los motivos que puede invocar una aseguradora para no pagarle. También le diremos si esos motivos son válidos o no y qué tiene que hacer para defender sus derechos.

Para eso transcribimos las principales consultas que hemos recibido al respecto y las respuestas dadas. Si no encuentra la información que busca, por favor envíenos su consulta por correo electrónico ada@ada.org.ar.

La aseguradora tiene un plazo de quince días corridos, contados desde que fue informada de la muerte del asegurado o desde que recibió la información o documentación adicional que le pidió y que Ud. tenía en su poder.

Recuerde que Ud. no está obligado a conseguirle a la aseguradora información o documentación que no tiene en su poder.

Si la aseguradora no rechaza su reclamo dentro de los quince días de informada de la muerte del asegurado o de recibida la documentación o información adicional que le solicitó y que Ud. tenía en su poder, se considera que aceptó el reclamo y queda obligada a pagar el seguro. El único caso en el cual la aseguradora tiene derecho a no contestar y a no pagar es cuando no existe ningún seguro. Estos casos de excepción son únicamente aquellos en que realmente el reclamo no se corresponde con ninguna protección brindada por la aseguradora (por ejemplo: tengo un seguro de mi auto y reclamo el pago de un seguro de vida, o no tengo ningún contrato de seguro con esa aseguradora y le reclamo el pago de un seguro que nunca existió). En cualquier otro caso, si la aseguradora no responde al reclamo queda obligada al pago.

Algunas aseguradoras no pagan por motivos que en realidad no son válidos o están basados en cláusulas y conducta abusivas. En las respuestas a las siguientes consultas de esta parte de la guía le indicamos los casos frecuentes de cláusulas y conducta abusivas por las cuales las aseguradoras no pagan el seguro a las personas designadas para cobrarlo (llamadas beneficiarios).

Si Ud. es víctima de alguna de estas cláusulas o conducta abusivas le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?"

Ud. debe informar la muerte del asegurado a la aseguradora dentro de los tres días (o en el plazo mayor que diga el contrato de seguro, la póliza) desde que conoce que tiene el seguro para cobrar. Sin embargo, si la aseguradora pudo tomar conocimiento de la muerte del asegurado por sus propios medios no tiene derecho a rechazarle su pedido de pago. Tampoco tiene derecho a rechazarle el pago si Ud. no informó la muerte porque estuvo imposibilitado de hacerlo por razones de salud o porque quedó, por ejemplo, incomunicado a raíz de un terremoto o sufrió un accidente y quedó en coma o por cualquier otra causa de fuerza mayor que se lo haya impedido.

Si en alguno de estos casos la aseguradora igual no le paga, eso constituye una conducta abusiva. En tales casos le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía: "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?"

Si Ud. desconocía la existencia del seguro, tiene un año desde que conoció la existencia del seguro; sin embargo, este plazo no se puede extender a más de tres años desde el día en que murió el asegurado. Si se cumplen estos plazos sin haberse reclamado la muerte es muy probable que la aseguradora no le pague. Esto se llama "prescripción". En tal caso, sepa que aplicando la Ley de Defensa del Consumidor el plazo que Ud. tiene para reclamar es de tres años desde que toma conocimiento de que tiene un seguro para cobrar.

Esta extensión del plazo a tres años, al igual que el cómputo del plazo para reclamar desde la toma de conocimiento del seguro, suelen no ser considerados por las aseguradoras, en cuyo caso el rechazo resulta inválido. Por eso, si le niegan el pago por este motivo (que no es válido), le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía: "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?"

El contrato de seguro (la póliza) fija la fecha de inicio y finalización del seguro, y si la muerte ocurre antes o después de esas fechas es muy probable que la aseguradora no le pague.

Sin embargo, algunas aseguradoras tienen conductas que hacen injustificable la falta de pago. Por ejemplo: la aseguradora cobra el precio del seguro al recibir la solicitud del seguro; en este caso la aseguradora está asegurando la vida del solicitante desde que recibió el pago. Otro ejemplo: la aseguradora sigue facturando el precio del seguro aunque el seguro haya terminado y el asegurado sigue pagando el precio del seguro, es decir, le está ampliando el plazo en vez de dar por terminado el contrato.

Como vemos en estos casos, el seguro puede empezar antes de la fecha que figura en la póliza o seguir después de la fecha de su terminación. A pesar de darse estas circunstancias especiales, algunas aseguradoras no pagan, lo que constituye una conducta abusiva.

En este caso, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía: "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?"

La aseguradora puede negarse a pagarle si el asegurado se suicidó voluntariamente antes de cumplirse tres años de tener el seguro o en el tiempo menor que diga el contrato de seguro (la póliza). El suicidio debe ser voluntario, y por esta razón la aseguradora no puede rechazarle el pago si el asegurado se mató estando en un estado mental que no le permitía comprender el acto o dirigir sus acciones.

Frente a un rechazo por este motivo debe tener en cuenta que es la aseguradora la que debe probar el suicidio y que éste fue voluntario. Si no lo hace, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?"

Esta es una situación que se produce en los casos en que quien contrata el seguro no es la misma persona cuya vida se asegura. Si el asegurado es asesinado intencionalmente por quien contrató el seguro, es decir, a propósito, queriendo matarlo, y por un acto contrario a la ley (no, por ejemplo, si lo mató en defensa propia), la aseguradora puede no pagar el seguro.

Frente a un rechazo por este motivo debe tenerse en cuenta que es la aseguradora quien debe probar que el asegurado fue asesinado por la persona que contrató el seguro. Si no lo hace, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?"

Si Ud. es beneficiario y no es la persona que asesinó al asegurado, igual tiene derecho a cobrar el seguro.

Si un beneficiario asesina al asegurado intencionalmente, es decir, queriendo matarlo y por un acto contrario a la ley (lo cual no incluye, por ejemplo, la defensa propia), no va a cobrar el seguro. Pero en este caso, la aseguradora igual tiene que pagar el seguro a los demás beneficiarios (si los hubiera), y si no los hay, a los herederos del asegurado. La parte del beneficiario que cometió el asesinato se reparte entre el resto de los beneficiarios.

Si Ud. no asesinó al asegurado pero igual la aseguradora se niega a pagarle por este motivo, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?"

Si el asegurado murió mientras cometía o intentaba cometer un delito (por ejemplo, estaba asaltando un comercio y fue muerto por la policía) la aseguradora puede negarse a pagar el seguro.

Frente a un rechazo por este motivo Ud. debe tener en cuenta que es la aseguradora quien debe probar que al tiempo de su muerte el asegurado estaba cometiendo un delito. Si no lo hace, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la guía "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?"

En los seguros de vida para el caso de muerte se debe pagar la suma asegurada a las personas designadas (que en el lenguaje de seguros se conocen como beneficiarios), aunque el asegurado haya muerto por su culpa; por ejemplo si el asegurado falleció al caerse a un río porque estaba alcoholizado, drogado o bajo los efectos de algún narcótico, o chocó con su automóvil por violar un semáforo en rojo e ir a excesiva velocidad, etcétera. En los seguros de vida para el caso de muerte, la aseguradora debe pagar la suma asegurada aunque el asegurado haya muerto por su exclusiva y grave culpa.

Solamente en los seguros de accidentes personales, de daños y contra la responsabilidad civil la aseguradora puede negarse a pagar si el asegurado murió por o actuó con culpa grave.

(Puede ampliar esta información en la Guía de Seguros de Accidentes Personales)

Incluso cuando el asegurado provoca su propia muerte, igualmente la aseguradora debe pagar, salvo que demuestre que el asegurado se ha suicidado voluntariamente (VER en esta Guía las preguntas 1.21 y 4.7)

Por eso, si la aseguradora se niega a pagar un seguro de vida para el caso de muerte diciendo que el asegurado murió por su culpa grave, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, www.ada.org.ar), y consulte la Guía: "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?".

1. Por participar como conductor o integrante de un equipo en competencias de pericia o velocidad con vehículos mecánicos o de tracción a sangre;

2. Por participar en justas hípicas;

3. Por probar un prototipo de avión, automóvil u otro vehículo de propulsión mecánica;

4. Como consecuencia de un accidente aéreo en vuelo no regular;

5. Como consecuencia de un accidente en una ascensión aérea en un medio diferente a un avión o en un viaje o práctica submarina; o

6. Por actuar como acróbata, buzo, jockey, domador de potros o fieras, tareas de manipuleo de explosivos o con exposición a radiaciones.

¿Qué puedo hacer?

Algunas aseguradoras indican una larga lista de actividades, ya sea laborales o deportivas, en el transcurso de las cuales, si el asegurado fallece, no le pagan la suma asegurada. ADA entiende que ésta negativa a pagar no tiene una justificación válida, y por eso, cuando el asegurado muere en estas circunstancias, la aseguradora debe pagar.

Si la aseguradora no quiere aceptar personas que realicen actividades riesgosas, debe incluir la pregunta en la solicitud de seguro y rechazarla en caso de que el asegurado conteste que realiza alguna de estas actividades. Así mismo, si después de iniciado el seguro el asegurado decide comenzar algún tipo de estas actividades, la aseguradora puede negarse a pagar solamente si incluyó estas actividades como agravantes del riesgo y el asegurado no le avisó que iba a empezar a realizarlas.

En síntesis, si la aseguradora alega que no paga porque el asegurado estaba realizando alguna actividad deportiva o laboral riesgosa incluidas como "riesgos no cubiertos", sepa que igualmente debe pagar.

Por eso, si la aseguradora se niega a pagar un seguro de vida para el caso de muerte en estas circunstancias, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, www.ada.org.ar), y consulte la Guía: "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?".

La ley de seguros no establece que estas causas justifiquen que la aseguradora no pague la suma asegurada a las personas designadas (que en el lenguaje de seguros se conocen como beneficiarios). Por eso, la Asociación de Defensa del Asegurado (ADA) considera que esta cláusula es abusiva y no tiene validez.

Según la Ley de Seguros, las aseguradoras pueden no pagar la suma asegurada por estas circunstancias sólo en los seguros de daños patrimoniales, pero no en los seguros de vida (entre los que se incluyen los seguros de vida individual para el caso de muerte).

Si la aseguradora se niega a pagar la suma asegurada porque dice que el asegurado falleció en estas circunstancias, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, www.ada.org.ar), y consulte la Guía: "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?".

La ley de Seguros no establece que estas causas justifiquen que la aseguradora no pague la suma asegurada a las personas designadas (que en el lenguaje de seguros se conocen como beneficiarios). Por eso, ADA (Asociación de Defensa del Asegurado) considera que estas cláusulas son abusivas y no tienen validez.

De acuerdo con la Ley de Seguros (Nº 17418), las aseguradoras pueden no pagar la suma asegurada por estas causas sólo en los seguros de incendio. Por otro lado, las inundaciones están previstas dentro de las exclusiones en los seguros de animales.

Si la aseguradora se niega a pagar la suma asegurada porque dice que el asegurado falleció en estas circunstancias, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, www.ada.org.ar), y consulte la Guía "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?"

La huelga no es un delito, todo lo contrario, es un derecho garantizado por la Constitución Nacional en el artículo 14 bis. Por ende, a quien muere participando de una huelga la aseguradora debe pagarle el capital asegurado.

Si la aseguradora se niega a pagar la suma asegurada porque dice que el asegurado falleció mientras participaba en una huelga, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, www.ada.org.ar), y consulte la Guía "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?".

Algunos contratos de seguro de vida (o pólizas) dicen que la aseguradora no paga si el asegurado fallece durante los primeros meses del seguro (en general durante el primer año) como consecuencia de una enfermedad que ya tenía al contratar el seguro, pero sin considerar si el asegurado realmente tenía conocimiento de la enfermedad y sin que se le haya preguntado si tenía esa enfermedad o no.

Si le rechazan el pago por este motivo, sepa que muchos jueces consideran que esta cláusula no es válida y que la aseguradora debe pagarle igual. Si la aseguradora se niega a pagar la suma asegurada porque dice que el asegurado falleció por una enfermedad "preexistente", le recomendamos que recurra a su abogado de confianza o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado informes@ada.org.ar). Para más información, consulte la parte 5 de la guía: "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?"

Esta causal para no pagar o pagar menos que la suma asegurada se llama ‘reticencia’.

Se entiende que hay reticencia cuando el asegurado, al momento de contratar el seguro, mintió en su declaración de salud o no dio alguna información que le pidió la aseguradora.

Cuando hay reticencia, la aseguradora tiene dos posibilidades: 1) pedir al Juez la nulidad del contrato y no pagar la suma asegurada; 2) ofrecer al beneficiario del seguro una suma menor, y si este no acepta, recurrir al Juez para que fije el reajuste del contrato que le permita pagar menos.

1) NULIDAD. La aseguradora le pide al Juez la nulidad del contrato y no pagar la suma asegurada.

Para que la aseguradora pueda decir válidamente que el contrato de seguro de vida es nulo (y que, por ende, no debe pagar la suma asegurada) porque quien solicitó el seguro realizó una declaración falsa o reticente, se deben dar todas estas condiciones:

a) la existencia de un cuestionario preparado por la aseguradora para que lo responda el solicitante, a fin de conocer su estado de salud, las actividades que realiza, y todas las circunstancias que necesita la aseguradora para conocer el ‘riesgo’ del solicitante; este cuestionario debe tener preguntas concretas y claras que el solicitante pueda comprender;

b) que el solicitante, a pesar de conocer la circunstancia preguntada en el cuestionario, haya respondido personalmente ocultando algo que conocía o mintiendo en su respuesta;

c) que el solicitante haya mentido u ocultado información que sabía, con la intención de engañar a la aseguradora para obtener el seguro. Esta intención se conoce como ‘dolo’, y también debe ser probada por la aseguradora;

d) que la aseguradora no haya conocido por otro medio la circunstancia que no se declaró o se declaró falsamente;

e) que la circunstancia falsa o declarada con reticencia por el solicitante haya sido relevante, es decir, que la aseguradora no habría dado el seguro si hubiera sabido que lo que se declaraba era falso o reticente. Esta circunstancia debe ser probada por la aseguradora mediante un "juicio de peritos";

f) que la circunstancia omitida o falsamente declarada haya influido en la producción del siniestro (por ejemplo, no es válido si lo que sucede es que el asegurado omitió decir que tenía una enfermedad pero murió en un accidente que no tenía ninguna relación con la enfermedad que padecía);

g) que la aseguradora haya comunicado a las personas designadas para cobrar el seguro (llamados beneficiarios) que considera que el contrato es nulo por ‘reticencia’, y les haya explicado claramente en que consistió la reticencia, la importancia de la respuesta omitida o falsamente declarada, y la imposibilidad de haber dado el seguro si hubiera conocido la respuesta verdadera. Esta comunicación debe ser realizada por la aseguradora dentro de los tres meses de conocer la falsedad u omisión del solicitante;

h) que dentro de los tres meses de haber conocido la existencia de la omisión o falsedad declarada por el solicitante, la aseguradora inicie una demanda judicial contra los beneficiarios por nulidad del contrato de seguro;

i) finalmente, que el Juez dicte una sentencia en la que declare nulo el contrato.

2) REAJUSTE DEL CONTRATO. La aseguradora ofrece al beneficiario del seguro una suma menor.

Para que la aseguradora pueda elegir esta opción es necesario que se cumplan los mismos requisitos que para pedir la nulidad del contrato, con tres diferencias: Primera: el solicitante debe haber omitido o mentido en su declaración sobre la información preguntada, pero sin intención de engañar a la aseguradora para obtener el seguro (por eso, se la llama reticencia ‘no dolosa’ o de ‘buena fe’).

Segunda: declarar la nulidad del contrato resulta perjudicial para el asegurado (o el beneficiario).

Tercera: si la aseguradora hubiera conocido el real estado de salud del asegurado, igualmente le habría dado el seguro, pero con un precio mayor. Esto es posible si se trata de un contrato reajustable según "juicio de peritos" y si se hubiera dado de acuerdo con la práctica comercial del asegurador.

Por eso, la solución para este caso es distinta, pues no es que se anula todo el contrato y la aseguradora no paga nada, sino que la aseguradora pide el reajuste del contrato y paga, como suma asegurada, un importe menor que es proporcional a la prima (o cuota) pagada por el asegurado en relación con su real estado de salud. Con relación a la "reticencia", la cantidad de conductas abusivas que llevan adelante las aseguradoras es bastante grande, y abarcan el incumplimiento de casi todos los requisitos legales que deben ser aplicados.

Si no se dan todos los requisitos que hemos mencionado y la aseguradora igualmente no le quiere pagar o quiere reajustar el contrato, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar). Para mas información, consulte la parte 5 de esta guía: "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?"

En los seguros de vida el asegurado sólo está obligado a informar a la aseguradora los cambios en sus actividades y en su vida expresamente requeridos en el contrato de seguro (la póliza). Estos cambios pueden ser los cambios de lugar de residencia, de ocupación, etc., que agravan el riesgo, es decir, que hacen más probable que el asegurado fallezca.

Si le niegan el pago del seguro por este motivo, lea el contrato y vea si allí se le exigía al asegurado informar aquello por lo que la aseguradora no le quiere pagar. Si efectivamente en el contrato la aseguradora le exige que informe ciertos cambios en la vida del asegurado posteriores a la contratación del seguro, estos deberán ser analizados, porque en determinados casos este pedido puede no ser válido.

Si no tiene la póliza, pídale una copia a la aseguradora. Ésta tiene la obligación de entregársela.

Si el contrato no dice nada al respecto o los cambios que la aseguradora exige que se le informen no son válidos, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar), y consulte la Guía "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?".

Si le niegan el pago por este motivo sepa que la mayoría de las veces el rechazo de la aseguradora se funda en una cláusula del contrato de seguro (la póliza) que puede ser considerada abusiva y, por ende, inválida. Además, en muchas oportunidades la aseguradora registra una falta de pago cuando las cuotas en realidad se pagaron. Esto suele suceder cuando los pagos se realizan, por ejemplo, a través de un productor de seguros y no directamente en la aseguradora.

En cualquiera de estos casos, le recomendamos que recurra a su abogado o a ADA (Asociación de Defensa del Asegurado, informes@ada.org.ar ), y consulte la Guía "¿Dónde, cuándo, qué y cómo reclamar?".

Es común que los contratos de seguro digan que los juicios contra las aseguradoras deben ser iniciados en los tribunales del lugar donde estas se encuentran domiciliadas.

Actualmente, por la Ley de Defensa del Consumidor, Ud. puede elegir iniciar el juicio en los tribunales donde Ud. vive o en los del domicilio de la aseguradora, eso queda a su elección.

Muchas aseguradoras se pueden oponer a esto, lo que para ADA (Asociación de Defensa del Asegurado) constituye una conducta abusiva.

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